Percepción
Todos los días, los noticieros tienen algo nuevo que mostrar. Lo destacable esta semana fue la sacada de tabla que le da el propio mandatario de turno a su copartidario, el cual fue objeto de un ataque armado a su hogar, allá en Panamá norte. Lo insólito del asunto es que el gobernante le exige al honorable que explique las razones del tiroteo contra su casa. ¡Válgame Dios!
Menos de 24 horas después del incidente contra el diputado oficialista, matan a un joven frente a El Crisol, en plena luz del día en la vía Tocumen. El chico iba con su pareja y el bebé cuando los matones le cayeron en la parada del puente peatonal, justo cerca de la licorera familiar del presidente. Videos y fotos inundan las redes sociales con la dantesca escena del muchacho ensangrentado.
No se preocupen, diría el otro. Es solo “percepción”. Así de simple es la respuesta de las autoridades ante su fracaso en combatir la delincuencia y la guerra de bandas por el control del mercado de drogas. Y hasta los copartidarios ñames pagan los platos rotos, porque como el mandatario no quiere admitir que hay un desborde en la violencia callejera, insinúa que otros estarían en malas andanzas.
Percepción es ver cómo las noches se vuelven peligrosas para los panameños que solíamos pasear y acudir a las discotecas a bailar, con el fin de relajarse tras la faena cotidiana. También es mera especulación discrepar que los restaurantes, fondas, sitios turísticos y hasta los centros comerciales están casi vacíos porque la gente le teme a la inseguridad. No problema. Aquí están las estadísticas famosas de que todo está tranquilo en Panamá, cuando no es cierto.
En vez de pasar el “dossier” a los medios varelistas impresos y televisivos, incluyendo periodistas pagados por fuera para seguir el odio revanchista politiquero contra el expresidente Ricardo Martinelli y Cambio Democrático (CD), no hay esfuerzos contundentes para lidiar el problema de la delincuencia. Eso sí, se premian a pandilleros con sueldazos del fracasado programa Barrios Seguros. Todo por beneficiar a algunos amigos y copartidarios oficialistas, por compromisos políticos.
Ha llegado el momento de que el Pueblo panameño comience a exigir respuestas a las autoridades por la creciente ola de violencia. Se acabaron las excusas y culpar al pasado gobierno de todo. Es hora de que se pongan a trabajar, tras dos años de inacción y tortuguismo.
Bueno, soñar no cuesta nada. Pero la esperanza es lo último que se pierde. Larga vida y prosperidad para todos. Saludos, amigos...
