¡Pobre presidente!
Panamá eligió a su presidente para el quinquenio 2014-2019; de la mano de Erasmo Pinilla, magistrado presidente de Tribunal Electoral, recibió Juan Carlos Varela su credencial como nuevo encargado de los derroteros del país.
Han pasado, luego de ese evento, unos 19 meses, y Varela aún no logra ser el referente de información del país, le toca conformarse con noticias internas y refritos de sus medios aliados, un canal dedicado 100% a realizar la tarea que debería efectuar la secretaria de Comunicación y sus más de 80 relacionistas.
Tenemos a un presidente tratando de entender la cosa pública, pese a que formó parte del gobierno pasado por más de 26 meses. Su mandato fue bautizado como "Tortugón". ¿Y por qué el nombre?, bueno, hagamos un recorderis: Varela, elegido presidente; un mes después de su elección, tenía el gabinete incompleto; llegó el 1 de julio y no completaba a sus directores de entidades nacionales y mucho menos su cuerpo diplomático.
Ya que su gobierno no genera contenido informativo, le ha tocado inaugurar 3 veces el proyecto de Renovación de Colón, además de, tristemente, inaugurar 2 casas en Chiriquí y uno que otro baño de su proyecto Sanidad Básica. Pero la pregunta que hay que hacerle al presidente es: ¿dónde están los 58 dólares en nuestro bolsillo? Qué va, presidente, se quedó solo en la bonita publicidad que le hizo Papadimitriu, porque en la realidad, el pueblo sigue sin los 58 dólares y con más hambre.
En fin, pobre presidente, lleva 19 meses en el poder y aún sigue bajo la sombra de Martinelli, el presidente que con su "locura", solo por mencionar algunas cosas: Panamá, logró en ese quinquenio, ser el país con mayor crecimiento de Latinoamérica, en medio de una crisis económica, y con ello se mejoraron indicadores sociales: disminución de la pobreza de 38% a 25% y pobreza extrema de 17% a 10%; puso en marcha el primer metro de Centroamérica; contribuyó a la generación de miles de empleos; colocó plata en el bolsillo del pueblo. Solo le queda a nuestro POBRE presidente tratar de seguir silenciando a la oposición para ver si sus medios aliados logran lavarle la cara y crear el espejismo de que vivimos en el mejor gobierno de la historia democrática.
