Procedimiento policial
Toda clase de especulaciones y comentarios ha despertado en la opinión pública la muerte de un sargento de la Policial Nacional (PN), presuntamente a manos de una muchacha de 19 años que era transportada junto a otra mujer, en compañía de un subteniente, a una instalación policial.
El propio director de la institución, comisionado Omar Pinzón, apuntó a que pudo haber un mal manejo en el procedimiento, mientras que el ministro de Seguridad (Minseg), Rodolfo Aguilera, dijo que se harán las investigaciones para conocer las causas del lamentable incidente.
Empero, lo que llama la atención es que durante ese traslado y tratándose de “dos femeninas”, para utilizar la jerga policial, no se hubieran hecho acompañar de una agente femenina, como se acostumbra en estas diligencias.
Sin ánimos especulativos y morbosos, llaman la atención la hora en que se realiza el traslado y la ruta utilizada, además de que la muchacha de 19 años, esposada, ¿cómo pudo desarmar a un policía corpulento?, como se aprecia que era el fallecido.
Lo cierto es que la Policía Nacional (PN), por un mínimo compromiso de rendición de cuentas a la ciudadanía, debe hacer públicos, en su momento, los resultados de la investigación administrativa que se realice sobre este caso, en el que, lamentablemente, se ha perdido una valiosa vida humana.
Los llamados “errores en el procedimiento” , en el pasado reciente, han dado lugar a denuncias y demandas contra el Estado por la deficiente prestación de un servicio público.
Solo a modo de ejemplo, recordamos el caso de una indemnización de $200 mil a que se condenó a la Policía Nacional, todo porque una unidad le vació un ojo a un ciudadano.
Igualmente están las causas penales en que unidades policiales han sido condenadas por golpizas a ciudadanos.
Consejo sano: revisen el procedimiento policial para evitar errores que luego le cuestan al erario.
