Profecías S.A.
[i]Cuando los hombres Santos de Dios como Moisés y David; los profetas Isaías, Miqueas, Ezequiel, daban revelación del Señor, hablaban en nombre de Él, no eran
Cuando los hombres Santos de Dios como Moisés y David; los profetas Isaías, Miqueas, Ezequiel, daban revelación del Señor, hablaban en nombre de Él, no eran ocurrencias o disparatados inventos de sus mentes humanas. Es impactante saber que Dios habló por la boca de ellos.
Isaías en 7:14 dijo, cientos de años antes que naciera el niño Jesús, “con el aliento de Dios en su boca”, que “he aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel”. Moisés dijo en Génesis 1:1 “en el principio creó Dios los cielos y la tierra”. Mucho antes del asesinato de Jesús, David escribió el Salmo 22 en el que dijo “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?”, en el que describe la crucifixión de nuestro amado Señor, que esperamos su pronto regreso. Ellos no pudieron inventar estas palabras, es Dios el que habló.
Las profecías y revelaciones de Dios son las palabras de Dios que es Santo, en la boca de sus profetas, eso hay que respetarlo. Las profecías de Dios se cumplen y punto.
Para distinguir a un falso maestro solo hay que percatarse de que habla mentiras, que sus chapucerías no se cumplen y que solo sabe hablar de plata para despertar la codicia y la ambición en el pueblo; todo con el objetivo de manipular sentimentalmente a la gente y aprovecharse de sus necesidades urgentes. ¿Quiénes no quieren ser ricos? ¿Cuánto pagaría usted por recuperar su salud?
Los falsos profetas son reconocidos por su carnalidad. “De la abundancia del corazón habla la boca”, Mateo 12:34. Ellos parlotean siempre del mismo tema, dinero, propiedades y fincas.
No se dejen engañar. Huyan de esos templos donde se adora a Baal. No acepten todo lo que se dice. Recuerden estos versículos que no se mencionan en las iglesias: “Examinadlo todo; retened lo bueno”, 1 Tesalonicenses 5:21-23. “Escudriñando cada día las escrituras para ver si estas cosas eran así”, Hechos 17:11.
