Profesionalismo
La sociedad panameña enfrenta el reto de evolucionar hasta alcanzar el profesionalismo que nos permita ser más eficientes en el competitivo campo laboral.
No nos referimos a títulos académicos porque, por ejemplo, aquellos trabajadores informales, si no saben organizarse ni tener disciplina y conocer su mercado, no tendrán ningún éxito.
Los panameños que por diversas causas debieron emigrar, tienen una visión diferente porque cada uno ha debido sobrevivir superando obstáculos de todo tipo.
El profesional debe ser reconocido por sus méritos, por lo que el empresario debe tener una visión amplia del reconocimiento a sus colaboradores que logren interpretar adecuadamente la filosofía de la organización.
En el área gubernamental, si se abandona el clientelismo político que ha deformado el sector público, podría volverse mucho más eficiente.
Quienes conocen los problemas más críticos del Gobierno, son sus mismos empleados quienes pueden resolverlos gracias a su experiencia; sin embargo, sus méritos no son reconocidos.
Mientras los políticos no entiendan la necesidad de crear un organismo que maneje con profesionalismo la selección de los funcionarios, seguirá estancado el proceso burocrático que entorpece el funcionamiento del Gobierno.
Por eso, los mayores esfuerzos de la educación de calidad deben estar destinados al cambio de actitud de los agentes formadores para poder alcanzar metas, al menos a mediano plazo.
