Opinión - 17/4/16 - 12:00 AM

¿Puestos para negocios?

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El hecho de que a raíz del escándalo de los “Papeles de Panamá”, en el que se encuentra vinculada la firma abogadil Mossack Fonseca en la constitución de sociedades “offshore”, que fueron usadas para presuntos actos delictivos, se conoció que el hermano de uno de los socios de la cuestionada firma fungió hasta hace poco como cónsul honorario en Alemania.

Por otra parte, Eduardo Fonseca Ward, hijo de Ramón Fonseca Mora, es actualmente cónsul en Dubái, Emiratos Árabes Unidos.

Si a esto le sumamos la designación de Pilar Arosemena de Alemán, como embajadora de Panamá en Francia, siendo cuñada del actual ministro de la Presidencia, Álvaro Alemán, tenemos que concluir que en nuestro servicio diplomático y consular impera el nepotismo.

En la Universidad de Panamá existe la carrera de Relaciones Internacionales, que gradúa a diplomáticos profesionales, pero estos muchachos a la postre terminan manejando taxi, que no tiene nada de malo, pero es señal de que sus esfuerzos por una educación superior fueron en vano, porque los allegados del régimen son los nombrados en esos puestos.

Cuando Varela llegó al poder, entre tantas cosas que prometió, y no ha cumplido, fue la de hacer del servicio exterior panameño una institución funcional y profesional, con el nombramiento de diplomáticos de carrera, pero las designaciones del hermano de Mossack y el hijo de Fonseca Mora han demostrado que no es así.

El servicio consular y diplomático no puede ser utilizado para hacer negocios particulares, sino para representar al país, es por ello que al frente de estas representaciones deben estar verdaderos profesionales de las relaciones internacionales y no allegados al régimen de turno.