Puñalada matrera
A instancias del procurador general de la administración, Rigoberto González Montenegro, un grupo de personas se ha venido reuniendo discretamente, con el fin de analizar eventuales reformas a la Constitución vigente.
La ciudadanía es consciente que la actual Constitución Nacional, promulgada en 1972 por los militares con un remedo de parlamento títere, es imperante y debe ser reemplazada por un instrumento jurídico de corte democrático y acorde a las realidades del siglo XXI.
Lo intolerante es que se pretenda realizar una discusión en “petit comité”, a espaldas y a contravía de las grandes mayorías nacionales.
En 1943 nuestro más grande constitucionalista, el doctor José Dolores Moscote, proclamaba que “el país quiere la reforma para erradicar de la Constitución los gérmenes de vicios y corruptelas enquistados en la maquinaria gubernamental (…)”.
Durante la campaña electoral, el actual mandatario Juan Carlos Varela prometió una asamblea constituyente para reemplazar la vieja Carta, pero una vez en el poder, con olímpico desprecio a su propia promesa, escurrió el bulto diciendo que “no había condiciones” para llamar a una constituyente.
Empero, se están reuniendo un grupo de personas, para proponer reformas a la Constitución, ¿qué nueva puñalada matrera se prepara para asestarle al pueblo?
El país no quiere grupitos burocráticos decidiendo el destino nacional, quiere que Varela cumpla su promesa y llame a una asamblea constituyente para que los panameños discutamos democráticamente el contenido de la nueva carta fundamental.
Que no vengan con argucias de titiriteros a presentarnos un proyecto de reforma constitucional, que no ha sido discutido en un gran debate nacional, porque seguramente el pueblo rechazará en las calles semejante mamotreto antidemocrático.
