Redes sociales y censura
El presidente de la Asamblea Nacional, Rubén De León, dijo que “había que regular las redes sociales”. Ante el aluvión de críticas que despertó su comentario entre los cibernautas, el funcionario no tuvo más remedio que recular.
Empero, el debate queda planteado en la medida que no es la primera vez que los políticos adelantan la posibilidad de poner algún tipo de cortapisa a las opiniones que circulan por las redes, que se han convertido en foro público para el comentario y la información entre los ciudadanos.
Las distintas redes sociales son el resultado del avance de la tecnología, que ahora amplifica en un complejo de relaciones en el ciberespacio, lo que antes eran opiniones aisladas e individuales sin ninguna trascendencia.
En los países de regímenes autoritarios, donde los medios tradicionales son controlados por los gerifaltes en el poder, las redes sociales juegan un papel fundamental como vehículo de convocatoria e información. Ejemplo de ello lo tuvimos en la llamada “Primavera Árabe”, donde el Twitter y el Facebook fueron determinantes en la protesta social y la conquista de espacio democráticos.
Mucho cuidado deben tener los políticos con mando, como es el caso del presidente del Legislativo, al hacer planteamientos que son claramente de corte autoritario y tienden a atentar contra la libertad de expresión, fundamento de todo sistema democrático.
La información que molestó a De León y motivó su desacertado comentario fue la de un supuesto proyecto que abanican algunos diputados del interior del país para aumentarse el salario.
Al margen de que otros diputados lo han negado, el hecho despertó la natural indignación popular que se expresó en las redes sociales.
Pretender acallar esa indignación -con la censura- es atentatorio a los ideales democráticos que debe animar las actuaciones de nuestros diputados.
