Opinión - 13/9/16 - 12:00 AM

Relevo generacional

Por: Yadira Roquebert Periodista -

El retiro laboral es la etapa que a todo trabajador le corresponde vivir. Interrumpe su carrera por completo y, en la mayoría de los casos, comienza a vivir de un estipendio mensual que se conoce como pensión o jubilación. Es natural que la vida, tras años transcurridos, le pase facturas que llegan a minimizar sus habilidades y destrezas de otrora, que le limitan para realizar normalmente una función.

Para el ser humano, llegar a esta etapa implica nuevos retos y planes. Se trata de un cambio de estilo de vida con el que pueden retomar actividades que dejaron por falta de tiempo o que siempre quisieron realizar, pero en ningún momento deben aferrarse a un puesto laboral, sentir depresión o considerar que ya no son productivos.

Jubilación viene de júbilo, que significa alegría. Es una etapa de cosechar lo sembrado en la juventud y también de producir a partir de la experiencia adquirida. Sobre el particular, el Salmo 92 expresa que “... aún en la vejez fructificarán y estarán vigorosos y verdes”, lo que abre la posibilidad de, llegado el caso, iniciar nuevos emprendimientos personales de diversa índole; además de descansar, relacionarse con pares, realizar actividades de ocio y esparcimiento.

Sin embargo, con el transcurrir de los años, el individuo debe ser consciente de que cuando la vida empieza a presentar sus facturas, no logran apropiarse totalmente de recuerdos, nombres, lugares, cosas, etc., que con la edad se olvidan, lo que limita habilidades y destrezas.

Por otra parte, es justo reconocer que esta etapa de retiro alcanza a profesionales brillantes, con una experiencia indiscutible, mentes preclaras que bien pudieran orientar a las nuevas generaciones que con mucho esfuerzo y dedicación se preparan académicamente para alcanzar posiciones que por años han sido ocupadas por autoridades que se apegan a estas, pese a que han concluido su periodo laboral y les corresponde acogerse a este derecho social.

Ante esta realidad que se enmarca en el relevo generacional, que exige caras nuevas, vitalidad, dinamismo y actualidad, me atrevo a señalar que por la transparencia del manejo en la administración de mi Panamá, el país de las oportunidades, la nación se merece la renovación oportuna de figuras para permitir fortalecer la pureza en la gestión.