RESCATE DEL OLVIDO # 424 JUAN MANUEL CEDEÑO
CONTINUACIÓN DEL ARTÍCULO: CEDEÑO HABLÓ CON EL CORAZÓN EN LA MANO
Y les pedía: "Eviten caer en la mediocridad". Así mismo les dijo: "Los hombres grandes son aquellos liberales que se desprenden y no son egoístas. El celo, la envidia, deben evitarse".
Se le pidió al pintor de 82 años, a quien en 1995 el Banco Nacional homenajeó, que se refiriera a los cánones de una buena pintura. Mencionó, entre otros, "el color limpio, porque no se puede pintar arte con colores sucios; también es importante que haya armonía de motivos".
Así mismo, el Maestro Cedeño dijo que quien quiera ser buen pintor debe aprender a ser buen diseñador y tener buen gusto, porque esto es fundamental. Debe, además, evitar pintar con colorín, que no es lo mismo que colorido que sí es deseable.
Después de todo, indica, esto es válido en muchos aspectos de la vida, en que, andamos en todos en pos del buen gusto y vivimos cada día seleccionando: qué corbata, qué color, qué vestido, qué lápiz labial, qué carro, qué casa, etc."Los tiempos cambian, lo que nunca cambia es el buen diseño. Sin buena composición no hay arte", destacó.
Todavía hay más. "Uno tiene sus aspiraciones. Pero, sí, deben ser honestos y al firmar un cuadro deben recordar allí está mi nombre, mi talento y uno tiene que cuidar el prestigio", porque tanto los buenos como los malos cuadros allí están, allí quedan, pues "uno al pintar va dejando la huella”.
A juicio del Maestro Cedeño, el arte es difícil, una buena obra toma trabajo y sin el talento, la práctica, la sensibilidad y la disciplina del ojo y la estabilidad de la mano poco se puede hacer. Por esto es que él se siente en deuda con Dios.
Dijo: "Yo pinto brocha gorda. Creo en Dios y le agradezco que con todo y mi edad puedo hacer trazos sin que me tiemble la mano".
Él, que se autocalificó de "zurdo de tuerca y tornillo", se lamentó de que haya quienes crean que los buenos pintores se hacen de la noche a la mañana, cuando esto es un aprendizaje constante que toma tiempo, que exige esfuerzo, dedicación y sensibilidad. Pero, sucede que "porque van a la escuela y porque pintan pretenden ser Picasso. Es un pecado".
Aprender el arte del bien pintar... "Eso, a menos que se nazca genio, únicamente lo hace la edad", dijo. Y agregó: "Ustedes tienen que echar a perder mucho lienzo", todavía. Él defiende el aprendizaje de edad. He allí por qué se mantiene actualizándose, tratando de descubrir nuevos secretos.
Ser pintor no es fácil, ser un conocedor de arte tampoco. A su juicio, una buena obra impacta. Los diez primeros segundos son decisivos. Aunque le ha pasado que una obra que a primera vista no parecía tan buena cuando empieza a "leerla", al ver detalles ve la grandeza del pintor.
Habló de proporciones. Cuando estudió la etnia aprendió las proporciones de la gente. Dijo: "La relación que hay de la cabeza al ombligo es de 3 cabezas. Es tan sabio Dios que dio las proporciones exactas, para que haya armonía.
Estamos tan bien hechos que podemos tocarnos todo el cuerpo con las manos". Nos habló de la oreja. Explicó: "La oreja es uno de los órganos más bellos que hay. Además de bella, la oreja es un órgano bello porque es útil, lo más difícil de pintar son las manos.
Y siguió enfocando otros temas interesantísimos. De su charla aprendimos que "las imágenes cambian, pero el diseño nunca cambia", que "los colores primarios están en la naturaleza. Aparecen mucho en cosas muy chiquitas.
Los colores más bellos son los agrisados con pequeñas manchas de colorido".
Se refirió al temple y cómo obtenerlo. Alabó la cerámica de los indígenas.
Habló de cómo el aprender sobre arte, combinaciones y escala de colores es útil en la vida. Hasta las monjas acudían a sus clases para aplicar sus conocimientos en la pastelería, dijo.
