RESCATE DEL OLVIDO # 426 JUAN MANUEL CEDEÑO 1914 - 1997
PARTE FINAL DEL ARTÍCULO: CEDEÑO HABLÓ CON EL CORAZÓN EN LA MANO. POR: ROSALINA OROCÚ MOJICA.
Añadió: "Yo sé mucha letra menuda. De lo bueno y de lo malo. Yo no nací para ser rico", manifestó Juan Manuel Cedeño y dijo que hace unos meses "Gabriel Lewis Galindo me llamó para encargarme 13 temas de la historia de Panamá, empezando con el descubrimiento del Mar del Sur: A mí me dio un infarto y ahora él se muere".
En este trabajo el pintor se iba a ganar como unos $ 200,000. Pero, no pudo ser... Lo que quiere decir, que ha de conformarse con su jubilación. Aunque, señaló "a Dios gracias tengo en cargo hasta el día de mi muerte".
Dijo: "El tiempo no espera a nadie. Es mejor decir qué va a pasar que qué vamos a hacer".
"No he visto a ningún panameño que pinte el arte por el arte. Hoy aquí en Panamá los relacionistas públicos o destruyen a un artista o hacen a un artista que no lo es. Yo he vivido todo el tiempo lleno de encargos. No he tenido tiempo de acumular obras. Como soy retratista yo he vivido del retrato".
Juan Manuel Cedeño, el 19 de diciembre habló sobre cómo lograr la permanencia del pigmento, de cómo la acuarela en blanco desarrolla la luminosidad, de la gran mentira que es creer que un cuadro porque es más grande es más obra.
Entre otros detalles que compartió con su audiencia: "Tengo más de 2,000 brochas y pinceles. Aprendan a llamar las cosas por su nombre. Mango, virola y cerdas de un pincel....Nunca barnicen en invierno. Se barniza en verano con el sol caliente. La brocha se guarda en kerosene. Nunca pongan la brocha con las cerdas para arriba. Los colores fríos en una bandeja y los calientes en otra. La mezcla ensucia. Pinten con colores limpios".
Si ustedes se deciden por la docencia, les dijo, eviten ser “faltos de tacto pedagógico. No sean egoístas con sus conocimientos”.
Eran como las diez de la noche y él seguía compartiendo una serie de trucos, secretos y experiencias en este conversatorio. Luego dijo, se iría a casa a pintar hasta la 1:30 de la madrugada. En la alcoba tiene una luz amarilla y otra azul.
El jueves 14 de agosto de 1997, el Universal de Panamá/magazine/B1. Publica el artículo: Juan Manuel Cedeño – Cronista de la nacionalidad panameña-. Tomado de suplemento del Banco Nacional.
Hablar de Juan Manuel Cedeño es hablar de Panamá, de sus paisajes, de su pueblo, de sus próceres y de sus hijos meritorios. Es hablar también de la constancia, el trabajo, la disciplina y, sobre todo, de la autenticidad.
Podría catalogársele como el cronista gráfico de la nacionalidad panameña.
Facundo Bacardi. Presidente del Museo de Arte Contemporáneo.
Amor a la Campiña
Juan Manuel Cedeño, oriundo de La Villa de Los Santos, era un hombre religioso, dedicado sobre todo al retrato, pero también a la pintura de iglesias con sus campanarios y demás paisajes rurales. EI maestro Juan Manuel Cedeño solía decir: "Para mí La Villa de Los Santos es la iglesia y mi casa. No es tanto por la alta fe católica, sino por los recuerdos. Cuando uno llega a la edad mía, uno vive de recuerdos".
El pintor disfrutaba de la vida de la campiña, de la caña blanca, las paredes de quincha, las rajaduras, las tejas, detalles que eran parte de una nostalgia por la tierra que lo vio nacer.
Su primer lienzo
Al cumplir sus siete años de edad se sintió atraído por las pinturas reproducidas en los libros de Dante. En su casa, en La Villa de Los Santos, apartaba los muebles para poder pintar con tiza sobre el piso de tablas de madera. No recuerda un solo día de su vida en que no haya dado por lo menos una pincelada sobre el lienzo.
El pintor de La Villa de Los Santos se definía como: "Artesano" el "Decano de los pintores panameños", aunque reconoce que Eudoro "Lobo" Silvera y Alfredo Sinclair Ballesteros también lo son.
Una promesa
Francisco Vallarín, su profesor de dibujo artístico en el Instituto Nacional, lo llevó al estudio del maestro de maestros Roberto Lewis, en la Academia de Pintura. Vallarín lo presentó a Lewis así: "maestro Lewis, aquí le traigo una promesa". El maestro Lewis solo le contestó: "déjelo ahí pues, déjelo".
CONTINUA.
