Opinión - 16/8/16 - 12:00 AM

Sacrificios de un atleta

Por: Yadira Roquebert Periodista -

Es el año de las Olimpiadas, encuentro en el que muchos atletas tenían previsto participar, unos lo alcanzaron, otros no, pero el solo hecho de estar en esta justa deportiva es un gran logro, una experiencia para seguir intentándolo. Pero ¿qué hay de su preparación? Así como otros elementos que giran a su alrededor y que el público aficionado desconoce, pero que al final le exigen resultados.

Quizás, la mayoría de la afición desconoce los sacrificios a los que están expuestos los atletas para alcanzar metas; muchas veces tienen que distanciarse de su núcleo familiar para poder alcanzarlas. Es su trabajo, dirán unos. Para eso lo patrocinan, dirán otros. Todo se centra en resultados y que sean favorables.

Ser deportista es un compromiso en torno al reloj. Renuncian al tiempo libre que bien pueden pasarlo con amigos, familiares o disfrutando un juego en la comodidad de su casa. Sin embargo, no siempre es así; cuando se da la oportunidad de ver videos es para revisar sus actuaciones y detectar los errores para mejorar a futuro; incluso, los preparadores los inducen a ver las grabaciones de sus contrarios para apreciar las debilidades y fortalezas, con el fin de sacar ventajas competitivas.

El deportista consagrado, y más si es profesional, lleva un estilo de vida que lo consume, donde el respaldo de la familia y los amigos cercanos es fundamental, pues comprenden su deseo de ser mejor y de seguro lo apoyarán en los resultados positivos, y en los adversos también.

Su dieta y el tiempo de descanso tendrán que ser rígidos, donde cabe renunciar a sus hábitos alimenticios y al ocio. Ante dolencias que puedan surgir como parte de su preparación, tienen que aprender a trabajar con el dolor. Y qué decir de los estudios, muchas veces se ayuda con un tutor para mantenerse al día en sus deberes escolares. También surgen estados de ánimo previos a su participación.

A los lectores de mi Panamá, el país de las oportunidades, espero que estas líneas sean de reflexión, a fin de que consideren cada aspecto antes de emitir un juicio contra nuestros atletas que buscan alcanzar un sueño, producto de grandes sacrificios. Si no lo lograron esta vez, será en la próxima o en el tiempo perfecto de Dios; si son dedicados en la profesión que escogieron, ¡apoyémoslos!