Opinión - 22/7/16 - 12:00 AM

Salvos por Cristo

Por: Carlos Singares e Itzel de Singares Siervos de Señor -

Una cosa es saber que se es un pecador y otra cosa es tener la convicción dada por el Espíritu Santo de Dios de que hemos sido justificados por la sangre del cordero sacrificado, que es Cristo. Por eso los falsos, enemigos de la cruz y de Dios, creen que por sus obras serán justificados ante el Tribunal de Dios.

Así entonces, vemos a las falsas iglesias haciendo militancia social, predicando humanismo y colocándose en posición contraria a la profecía divina del juicio final, y a favor de “arreglar las cosas”.

En estos días escuche a uno de tantos charlatanes metidos a supuestos predicadores que si los gobiernos apoyarán más a las “iglesias”, que en realidad son sinagogas de satanás donde el diablo tiene su trono, el mundo sería un mejor lugar para vivir.

Palabras bonitas para los oídos del Anticristo que ellos promocionan y le preparan el camino. Esta gente no tiene ninguna convicción de pecado, no tienen el Espíritu, y su condena no se tarda.

No extraña que le echen la culpa de sus pecados a Satanás que es el que supuestamente los obliga a pecar. Si el diablo fuera dueño de sus mentes y de sus actos, entonces Dios no les haría juicio porque el demonio es el culpable de sus pecados. Ridículamente le achacan todas sus perversiones de idolatría del dinero y prosperidad, al demonio.

De hecho, Satanás ya fue juzgado, solo esta esperando sentencia. Así mismo, los apóstoles de la prosperidad ya han sido juzgados y su retribución es su pecado de muerte. “Porque no se justificará delante de ti ningún ser humano”, Sal. 143:2.

Así que no es porque dejes de matar o roba, o no compras lotería y no te burlas de los demás; eres justificado solo por Cristo. Cristo fue crucificado por los pecadores hace 2016 años, tú ni yo existíamos, pero, todos nuestros pecados fueron perdonados ¿Se dan cuenta? Cristo nos justificó y ni siquiera habíamos nacido. “El cual (Cristo) fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación”, Romanos 4:25.