Se lo llevan las hormigas
La dramática caída porcentual que ha experimentado el presidente Juan Carlos Varela, en la aceptación de los panameños, según reveló una reciente encuesta local, demuestra que el mandatario debe dar un golpe de timón a su gestión o, de lo contrario, las consecuencias del rechazo nacional serán imprevisibles.
A nueve días de completar sus dos años de gestión, Varela muestra un rechazo abrumador que previsiblemente irá aumentando conforme pasen los meses.
El mandatario debe entender que ha cometido muchos errores y no tiene credibilidad, su política de perseguir a medios de comunicación críticos, opositores y exfuncionarios, hasta llevarlos a la cárcel, no le ha dado resultado positivo, tampoco le ha dado resultado la orden que dio de paralizar todas las obras, grandes y chicas, que dejó andando la anterior administración.
Por si fuera poco, las posturas contradictorias de prometer en campaña una asamblea constituyente e incumplir la promesa, aunado al fracaso de programas como el de Control de Precios de Emergencia y Barrios Seguros han contribuido a su caída.
El doble discurso del mandatario al tolerar actos de corrupción en su propio gobierno, como los casos de la ministra dueña del perro Gucci, en el Mides, “Candin” Cárdenas, Bosco y el falso médico Grimaldo Córdoba, entre otros muchos casos, mientras sus jenízaros jurídicos enfilan artillería contra opositores, ha sido desaprobado por la sociedad.
Es verdad que las encuestas miden la temperatura del momento, en Varela ese momento se ha congelado en una fría desaprobación ciudadana. La debilidad e improvisación de la vocería gubernamental, abúlica y perezosa, también ha contribuido al rechazo popular, porque el Gobierno no tiene voceros que cacareen las pocas obras oficiales, si es que las tienen.
Sus ministros con una pobre ejecución presupuestaria y su renuencia a salir de los despachos refrigerados a conocer la realidad del país tampoco lo han ayudado. Señor, por favor, despierte, salga de su caparazón, el país lo está esperando.
