Opinión - 22/3/16 - 12:00 AM

Semana Mayor

Por: Yadira Roquebert Periodista -

Después de la entrada triunfal en Jerusalén, ha llegado el momento de conmemorar la pasión, muerte y resurrección de Cristo. Corresponde, en esta Semana Mayor, asistir a los templos, orar en familia, fortalecer la fe y perdonar, pues no podemos hablar del Año de la Misericordia si no perdonamos.

Durante la Semana Santa, las narraciones de la pasión de Cristo tienden a renovar los acontecimientos de aquellos días; se trata de hechos dolorosos que tocan los sentimientos, buscan aumentar la fe y la devoción al Hijo de Dios.

Para esta celebración, la Iglesia invita a todos los fieles al recogimiento interior que los lleve a contemplar detenidamente el misterio pascual, no con una actitud pasiva, sino con el corazón dispuesto a volver a Dios, un sincero propósito de enmienda para corresponder a todas las gracias obtenidas por Jesucristo, aunado a la conversión que lleve a la paz entre hermanos.

Al cumplirse los 40 días de Cuaresma, periodo que Jesús pasó en el desierto rezando y sin comer para prepararse antes de salir a predicar, los fieles se preparan para en este tiempo especial cumplir tres propósitos, basados en arrepentirse de sus pecados, hacer penitencia y convertirse. En la primera te llama a arrepentirte y pedir perdón; en la segunda, te pide reparar tus faltas y purificar tu alma haciendo sacrificio; y finalmente te pide convertirte, es decir, se te invita a cambiar, dejar de una vez por todas lo malo y buscar ser mejor. Si quieres rectificar, ahora es cuando, este es el momento adecuado.

Con la resurrección del Señor, se nos abren las puertas a la vida eterna, su triunfo sobre la muerte es la victoria definitiva sobre el pecado. Este hecho hace del Domingo de Resurrección la celebración más importante de todo el año litúrgico.

Esta vez he querido hacer énfasis en el significado de la Semana Mayor con el fin de exhortar a la población a vivir más esta fecha, que no solo tomen los días de asueto que marca el calendario para hacer turismo y visitar la campiña de mi Panamá, el país de las oportunidades; dediquen un tiempo a la reflexión en familia; afiancen su fe católica; perdonen y descansen en el amor que Dios nos tiene y que nos demuestra en todo momento, más en los días difíciles.