Opinión - 15/7/16 - 12:00 AM

Sexo

Por: Milcíades Ortiz Catedrático -

Es lamentable que con tanta gente estudiada en Panamá, expertos en muchas cosas y llenos de diplomas, no hayamos podido ponernos de acuerdo sobre una grave situación de hace muchos años en este país. Como suele ocurrir, nos la pasamos hablando de teorías y teorías, y no le damos valor a la realidad. Recuerdo a una abuela preocupada por el nieto de siete años que se excitaba sensualmente al ver una telenovela donde aparecía una artista con poca ropa. No fue fácil orientarla y que aceptara como algo natural esa verdad que antes no se mencionaba. También conocí el caso de una niña de ocho años que en la escuela se besaba por los rincones con un compañerito, lo que causó que llamaran a los padres, quienes tampoco creían lo ocurrido.

Los asuntos sexuales siempre se han practicado, sino no estaríamos aquí. La diferencia es que del sexo no se hablaba porque era un tema que hacía sonrojar a la gente. No seamos una sociedad hipócrita. Aceptemos que hace más de medio siglo algunas de nuestras abuelas se casaron o juntaron a los 14 o15 años con muchachos que les llevaban solo unos años. En la tradición de grupos indígenas panameños apenas la niña se desarrollaba, consideraban que ya estaba lista para el matrimonio. Si buscamos la historia encontraremos que en esa época habían violadores y depredadores sexuales, hijos no reconocidos, y muchas uniones que no eran formales. Existían hombres con varias queridas, que incluso eran conocidas y aceptadas.

Se conocían casos de niños en relaciones sensuales con jovencitas. Hasta fue noticia de gran impacto unos caballeros sorprendidos con chiquillas... Ni qué decir de la prostitución que en los años 50 del siglo pasado se practicaba hasta en los zaguanes de ciudades como Panamá y Colón. Hay que hablarles sobre sexualidad a los niños de una manera sana. Pero, en mi caso y en el de muchas otras personas mayores, nunca nuestros padres se atrevieron a hablarnos de este asunto, por pena o porque a ellos tampoco los orientaron. Para bastantes, el sexo era algo sucio, un pecado o te podías enfermar. Aunque se trataba de ocultar, existían los embarazos en adolescentes y muchos chiquillos ya practicaban las relaciones íntimas a los 15 años.

La diferencia era que no se hacían públicos y en las niñas causaba vergüenza familiar y las botaban del hogar. Ahora vivimos una sociedad muy sexualizada, donde los celulares permiten que un chiquillo de cinco años pueda ver pornografía. Hemos perdido los valores y el respeto familiar, se ha olvidado el amor a causa del "disfrute de la carne". Llevamos años sin ponernos de acuerdo en una solución y que la sociedad se vaya... ¡al carajo!