Opinión - 20/7/16 - 12:00 AM

Soborno y negociación

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Las huelgas cuando afectan a terceros nunca son populares, empero la justeza de las reclamaciones de los docentes panameños y la crisis del sistema educativo nacional son evidentes y siendo el Gobierno Nacional la parte más fuerte de la negociación con los gremios, debe mantener a toda costa abierta la puerta del diálogo y las vías del entendimiento.

Por ello, resulta torpe y entraña una provocación, el anuncio del gobierno de Juan Carlos Varela de dar una recompensa monetaria a los docentes que no se sumen al paro, lo que demuestra que no tiene propuestas claras y que todo el accionar gubernamental está basado en la improvisación.

Pero más allá de eso, el cuestionado ofrecimiento puede hasta ser constitutivo delito, toda vez que el principio de derecho público consagra que el funcionario solo puede hacer aquello que la ley autoriza.

En ninguna norma jurídica está consagrado que el Gobierno puede premiar con dinero a un funcionario por hacer o dejar de hacer, lo que en buenas cuentas significa que el ofrecimiento de marras para subvertir la voluntad de los docentes de continuar en su paro, es un evidente abuso de autoridad y extralimitación de funciones, penado por la ley.

Por otra parte, el jefe del Ejecutivo ha dicho orondo que “5 ministros están en la Comisión de Alto Nivel que negocia con los educadores”, pues bien eso no ha servido de nada, tomando en cuenta, que el propio ministro de la Presidencia, Álvaro Alemán, se ha convertido en piedra de tropiezo –según los gremios- para que esta negociación llegue a buen término.

Ni con ofertas, a todas luces cuestionables de canonjías y prebendas, que pueden ser hasta ilícitas, ni con negociadores prepotentes se solucionará este problema.

Los gremios educativos, también deben poner de su parte, y todos –líderes magisteriales y Gobierno- negociar de buena fe, cediendo en lo que se puja, por el bien de los estudiantes, víctimas involuntarias de esta puja y repuja.