Terrorismo
Los atentados terroristas que han sacudido diversas capitales mundiales deben de ser motivo de preocupación para los panameños. No debemos de pensar que porque el Istmo está lejos geográficamente de esos sangrientos conflictos, somos ajenos a los mismos.
El Canal de Panamá está considerado como una de las siete llaves geográficas del mundo, por lo que desde el punto de vista militar es un objetivo, ya que su inutilización crearía un caos en el comercio marítimo mundial.
Es por ello que nuestro país tiene una responsabilidad ante el mundo, y es la de mantener segura y operativa la vía acuática.
En el momento presente, la amenaza terrorista es global por lo que los organismos de seguridad locales no deben descuidar la vigilancia sobre movimientos endógenos y exógenos alrededor de nuestro Canal. Aquí el trabajo de inteligencia es fundamental para detectar a elementos potencialmente peligrosos.
Es importante recordar que el mundo libre, en el pasado, se enfrentó a la amenaza del comunismo, el cual se desmoronó por sí solo; en la actualidad, la amenaza global es el terrorismo, al que los panameños no podemos ser indiferentes.
La amenaza terrorista es parte de las llamadas guerras asimétricas, en las que el combatiente enemigo y el territorio son invisibles, ya que no se basan en la geografía, lo que ha permitido que los terroristas aparezcan en Inglaterra, Bélgica, Francia, Turquía y Estados Unidos, y si no jugamos vivo, los tendremos pronto en Panamá, amenazando nuestro Canal.
Al gobierno de Varela, que se sacuda de su tortuguismo y ponga el láser ante los elementos extranjeros que ingresan al país, de ello puede depender que se conjure a tiempo una amenaza real a la vía canalera.
