Tiro por la culata
Ha quedado al descubierto, que la iniciativa del gobierno de Juan Carlos Varela de traer a Panamá al premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz y al profesor de Derecho Penal y Criminología de la Universidad de Basilea Mark Pieth, para lavarle la cara a los allegados políticos al régimen, con el escándalo de los Panamá Paper, fue una jugada fallida, pues les salió el tiro por la culata.
Como es sabido, en el ojo del huracán mediático desatado por el escándalo, se encuentra Ramón Fonseca Mora, expresidente encargado del gobernante Partido Panameñista y hasta hace poco ministro consejero de Varela, cuya firma forense Mossack Fonseca constituyó sociedades “off shore” en paraísos fiscales alrededor del mundo, para encubrir fortunas de dudosa procedencia.
La renuncia de ambos expertos extranjeros a seguir formando parte de este comité ha desatado una tormenta peor al escándalo inicial que dio origen a la formación del organismo.
Tanto Stiglitz como Pieth han señalado que se les quiso utilizar como mampara para liberar la presión internacional sobre el actual gobierno, a raíz del destape de los Panamá Papers.
Los hechos han demostrado que el Gobierno jamás tuvo la intención de actuar con transparencia, ya que una de las condiciones -inaceptable para los expertos internacionales- era que sus conclusiones se remitirían directamente al presidente de la República, quien en última instancia autorizaría su publicación.
Esta falta de transparencia es totalmente sospechosa. La ciudadanía se pregunta qué quiere ocultar Varela al negarse a hacer públicas las conclusiones preliminares a que llegaron tanto Stiglitz como Pieth, en las que se habla incluso de prostitución infantil y lavado de dinero, lo que según el propio Pieth, lo ha dejado impresionado.
Ojalá prive la transparencia, y el Gobierno haga público lo que hallaron los expertos, de lo contrario se hará realidad en Panamá la frase shakesperiana: “huele a podrido en Dinamarca”.
