Tortuga ñañeca
En un recorrido por la comarca Ngäbe-Buglé y la provincia de Chiriquí, nos percatamos de un fenómeno muy interesante. El pueblo panameño comienzan a darle la espalda al mal gobierno de turno, ante la inoperancia y lentitud de su gestión. Inseguridad, calles en pésimo estado, no hay atención óptima en servicio de salud, economía estancada y el desempleo campea.
En el Barú, David, Tolé y las comunidades indígenas más apartadas del occidente del país, esa misma gente que votó por el mandatario que hoy nos gobierna se siente decepcionada. Críticas aumentan, menos elogios se apoderan de la opinión pública. Por supuesto, las redes sociales y alguno que otro medio de comunicación que no acata la línea editorial provarelista se llenan de cuestionamientos contra el Gobierno, a más de dos años de estar en el poder.
De repente, la presión hace sus efectos en el presidente. En un acto en Bocas del Toro, el señor tilda de “ñañecos” a los que le critican en redes sociales. Días antes, en Polonia, también despotricó contra los opositores argumentando que “él se debe al pueblo que no tiene”, antes de atender a los demás que tienen. Vea usted. Es decir, que gobierna para los varelistas y botellones nombrados que le alaban todos los días. Y no responde a los 4 millones de panameños que le exigen más celeridad en su administración.
El presidente de turno se olvida que en el gobierno de Ricardo Martinelli realizó una intensa campaña opositora en redes sociales y promoviendo grupos de presión, bajo el manto de que se levantaba una campaña de transparencia, decencia, etcétera. Los voceros del varelismo iban a todos los medios de comunicación para plomear, generando una tendencia favorable a su propuesta electorera, que resultó victoriosa en 2014.
Ningún cura se acuerda cuando fue sacristán. Si hablamos de “ñañecos”, los mejores fueron los hoy funcionarios del varelismo. Ahora se les paga con la misma moneda. Peor aún, hasta los mismos grupos que auparon para paralizar el país en el pasado gobierno, como los indígenas ngäbes y buglés, se desencantaron con el “Tortugón”. Mejor ejemplo, el tema polémico de la represa Barro Blanco.
Señor, presidente de turno: Respete al pueblo panameño que le critica. Sea tolerante. Exija a sus ministros ser más proactivos, eficientes. Y no culpe a la oposición que lidera Cambio Democrático (CD) por su ineficiencia. Póngase a trabajar. El 2019 viene pronto, volviendo los mejores tiempos de prosperidad que nos dejó “el Loco”.
Larga vida y prosperidad para todos. Saludos, amigos...
