A trabajar
Luego de concluidas las fiestas con las que tradicionalmente los panameños recibimos el nuevo año, comienza la jornada a partir de hoy, el primer día del año, en la que diseñamos los proyectos y metas a alcanzar.
Así es en lo individual. Empero, en el plano social y disipado el espejismo creado por la euforia de estas festividades, muchos compatriotas abrirán hoy sus ojos dominados por la preocupación de qué traerá 2015.
En los últimos días de diciembre pasado, el gobierno de Juan Carlos Varela distribuyó las tradicionales “cartitas” de fin de año, pero no son las cartas de buenos augurios o las cartas al Niño Dios, sino las de despidos, a gran cantidad de funcionarios, lo que pone una nota sombría en la vida de estos ciudadanos, que inician desempleados el año 2015.
Por otra parte, el nuevo año nos trae como funesto regalo, cortesía de la actual administración, el aumento del costo de la energía eléctrica, un aumento que fue contenido a capa y espada por la administración de Ricardo Martinelli, pero que la actual administración no tuvo el coraje de seguir conteniendo.
2015, que también debe ser un año de esperanza de mejores días para todos, nos trae el eterno problema, el alto costo de la vida, y el fracaso del Control de Precios, que el Gobierno se niega a reconocer.
Pero no todo está perdido, a pesar del espíritu dicharachero del panameño, admirado por propios y extraños, también somos gente seria y trabajadora. Estamos seguros de que 2015, que comienza hoy, es el punto de partida para la realización de nuestros sueños, como personas y como nación, así que: Señor presidente, deje el tortuguismo y póngase a trabajar, pero a favor del pueblo, no de camarillas infecundas, si no el pueblo se lo exigirá en las calles.
