Opinión - 05/2/16 - 12:00 AM

Transpareincia no solo mentolato

Por: Por: Aquilino Ortega Luna Periodista -

 

 

El tema de los medicamentos siempre estará sometido al escrutinio público y particularmente de los medios, debido a la gran demanda de estos productos, no sólo en Panamá sino a nivel mundial.

Para nadie es un secreto, que la venta de los medicamentos es uno de los negocios más rentables en el mundo que conjuga una mayor cantidad de intereses económicos y donde los tentáculos de la corrupción entran con mayor facilidad.

Panamá desde siempre ha sido víctima de funcionarios y empresarios que desafiando las leyes nacionales en materia de medicamentos, hacen hasta lo imposible para beneficiarse de manera irregular, con las significativas ganancias que genera la venta de medicamentos.

De allí el inicio de una guerra frontal entre los distribuidores de medicamentos innovadores y genéricos, por conquistar el mercado, en detrimento de los consumidores y pacientes de las entidades de salud pública y de los diferentes centros hospitalarios públicos y privados del país.

No hay que dejar de lado, que los grandes intereses económicos aunados al poder político también contribuyen de forma significativa a que la corrupción navegue con libertad, en algunas instituciones públicas encargadas de la adquisición de medicamentos para la población.

Se estima que solo la Caja de Seguro Social (CSS) destina anualmente más de 200 millones de dólares para la compra de medicamentos, lo que hace extremadamente atractiva la venta de medicamentos para cualquier distribuidor, a esta institución.

Los políticos conscientes de esta “mina de oro”, al llegar a la dirección de la Caja de Seguro Social, procuran contrarrestar a las organizaciones de pacientes, médicos y otros gremios de salud, a fin de aprovecharse de las grandes transacciones comerciales que se dan en este renglón, sin inconvenientes y sin protestas.

Empero y de forma paralela; los directivos por intereses mezquinos, descuidan el sistema de atención de los pacientes, la modernización de las instalaciones y crean de manera voluntaria y descarada el desabastecimiento de medicamentos, con el único propósito de institucionalizar descaradamente, millonarias comprar directas.

La Caja de Seguro Social es una entidad más que de logros, de promesas, donde la atención de los asegurados es propia del tercer mundo y el paciente es víctima de una administración ineficiente, de directores políticos aprovechados, que intentan beneficiar con las licitaciones faltas de transparencia, a sus copartidarios y amigos.

La competencia entre los distribuidores de medicamentos innovadores y genéricos es necesaria pero en igualdad de condiciones, sin favoritismos, sin trampas, sin licitaciones amañadas, con las reglas del juego a la luz pública y no por debajo de la mesa.

Lo importante es que el producto llene las expectativas de la sociedad, de los pacientes, y que a la hora de la adquisición de los medicamentos por parte de las entidades de salud, no existan sobre precios, procurando que los laboratorios reduzcan los costos de los medicamentos para beneficio de la población, de los que menos tienen.

La competencia es buena, pero dentro del plano de la honestidad y la igualdad de condiciones, Transparencia y no sólo mentolato, señores.