Transporte en crisis
D esde 1993, el transporte público en Panamá ha sido la piedra en el zapato de las autoridades de turno. La paralización esporádica y habitual que realizaban los dirigentes de las otroras piqueras de los famosos ‘diablos rojos’ dejaba casi de rodillas a los mandatarios que lidiaban con la entonces poderosa Cámara Nacional del Transporte (Canatra) y el Sindicato de Conductores de Transporte Colectivo (Sicotrac).
Cinco gobiernos han vivido lo mismo. Miles de usuarios afectados esperando buses en las paradas. Cierres de vías por palancas de esos vehículos. Presiones contra las autoridades y enfrentamientos con la policía. El ciclo se repite y repite, hasta incluso entrado el nuevo gobierno, liderado por Juan Carlos Varela.
El pasado jueves, en medio del candente sol veraniego, una multitud de conductores enojados abarrotaron el Ministerio de Trabajo (Mitradel) para exigir el cumplimiento de las indemnizaciones y estabilidad laboral, durante el proceso de traspaso de la empresa colombiana-panameña Mi Bus al poder del Estado. Pero la falta de compromiso de la empresa operaria y las maniobras para no pagar lo acordado generaron un nuevo paro de labores. Van dos veces en menos de siete meses que paralizan el transporte capitalino.
Solo con el expresidente Ricardo Martinelli se logró ciertos avances con la modernización del transporte público masivo. Entró a funcionar la primera línea del metro de Panamá, mientras que comenzó el cambio de los “diablos rojos” por los metrobuses. Empero, el proceso no se ha completado por varias irregularidades. Aunque fue el principio del cambio positivo, que todos los usuarios quieren ver.
La inminente fusión de los bienes y servicios de la operaria Mi Bus hacia la empresa Metro S.A. debe ser el paso siguiente a modernizar definitivamente el transporte capitalino. Urge una mejor relación de los administradores futuros con los chóferes de buses y los usuarios. Pero todo cambio es duro, toma tiempo y hay que tener paciencia.
Paralizar el servicio de transporte solo afecta a los usuarios. Por ello, es importante que la modernización del transporte continúe con la construcción de las líneas 2 y 3, además de incluir las rutas alimentadoras secundarias a las troncales principales de la capital.
Ojalá las negociaciones entre Mi Bus, los choferes y el Gobierno den buenos resultados para que todos los usuarios tengamos un mejor servicio en el futuro.
Larga vida y prosperidad para todos. Saludos, amigos…
