Triunfo ciudadano
Como un gran triunfo ciudadano puede calificarse el anuncio hecho por el diputado panameñista Melitón Arrocha, de retirar un anteproyecto de ley por medio del cual pretendía imponer controles a los portales webs.
Inmediatamente se hizo pública la intención del diputado de promover una ley para establecer en Panamá, el llamado “derecho al olvido”, que significa que cualquiera que se siente afectado por una publicación en la web pueda pedir que se borre, encendió las alarmas ciudadanas.
La excusa era dizque proteger la intimidad personal cuando es un hecho que existen en Panamá mecanismos jurídicos a nivel civil y penal que protegen la intimidad y la honra.
El Título III de la Constitución Nacional, referido a las Garantías Fundamentales, es claro en cuanto a la protección de la libertad y la intimidad personal y hay leyes que desarrollan ese título.
Fue así que en cuestión de horas, las distintas redes sociales, los organismos gremiales de periodistas e incluso la exrelatora para la Libertad de Expresión de la Organización de Estados Americano (OEA) se pronunciaron tachando el proyecto de vulgar atentado contra la libertad de expresión.
¿Qué había detrás de la aventurera propuesta? Simple y sencillamente: cercenar y atajar las críticas ciudadanas ante la ineficiencia gubernamental.
Los ciudadanos ahora cuentan –gracias al avance de la tecnología- con medios en la internet y redes sociales para plantear denuncias e intercambiar información sobre lo que sucede en el mundo.
Es un hecho que la web ha jugado un papel fundamental en la lucha por la institucionalidad democrática, denunciando acciones de gobiernos corruptos y autoritarios.
No sabemos si a Melitón lo sorprendieron en sus “cinco minutos de…”, o si actuó para congraciarse o hacer un favor, lo cierto es que su reputación política ha quedado en entredicho al promover un mamotreto antidemocrático.
Lo cierto es que el pueblo panameño no es bobo, ya sabe lo que significa la libertad y no se la va a dejar quitar y a los gobernantes que reflexionen, este tipo de iniciativas no tiene cabida en una sociedad democrática.
