Un gobierno para el olvido
Dos años difíciles para un gobierno terco y falto de humildad. Los golpes son el mejor maestro. Un camino duro entre cruces y espinas, pocas medallas.
La Asamblea Nacional, presidida por un nido de roedores, con más de 7,000 funcionarios, según reveló el propio expresidente Ernesto Pérez Balladares. Con diputados sin conciencia, sin pedigrí, sin dignidad.
Con una jauría de exlegisladores, exministros, exdirectores y políticos fracasados dentro de la planilla, con salarios astronómicos, mientras los diversos circuitos del país se ahogan en basura, servicios básicos deficientes y una canasta básica familiar por las nubes.
Cómo aplaudir a un puñado de incompetentes, de parlamentarios que lo único que han hecho en dos años es trabajar para su propio beneficio, que se han rendido ante la “Bota Civil”, igual que hicieron otros de su misma especie, durante la era militar.
Qué decir de los ministros, de ese séquito de títeres manejados a control remoto desde el Palacio de las Garzas, que es poco lo que hacen, lo que ejecutan, lo que construyen, lo que transforman. Que no hacen la diferencia con el pasado.
Las calles y avenidas en pésimo estado. El sistema de transporte colisionado, digno de una infracción; la educación, en periodo de rehabilitación; la salud, en cuidados intensivos, y la seguridad, en manos de los intereses mezquinos de la delincuencia.
Las promesas de campaña, abandonadas a su suerte; la asamblea constituyente, una quimera, y aquel sueño del “Pueblo Primero”, un dolor de estómago acentuado con la diferencia de platillos para los pobres y los ricos en los actos de inauguración del Canal ampliado.
La Corte Suprema de Justicia, un laberinto en el que todos saben cómo entrarán, pero que la mayoría no sabe cómo ni cuándo saldrán. Con un magistrado presidente con trayectoria y recorrido, pero con “salpullido”, manchas en la piel, según la estación y color del partido gobernante.
El presidente Juan Carlos Varela no las tiene todas consigo. Ni la Cumbre de las Américas ni la inauguración del Canal ampliado limpiarán las heridas causadas por las promesas incumplidas.
Empero, confiamos que en este nuevo comienzo de un “Gobierno para el Olvido”, el mandatario dará un “golpe de timón” a su accionar y al fin veremos asomar su cabeza, al “País de las Maravillas” prometido, y a los miles de panameños que se duermen sin comer, despertar con la esperanza de desayunar.
