Un parque para el oeste
Con el desarrollo de proyectos inmobiliarios que sigue avanzando en la provincia de Panamá Oeste, devastando bosques y reduciendo el hábitat de especies, vale la
Con el desarrollo de proyectos inmobiliarios que sigue avanzando en la provincia de Panamá Oeste, devastando bosques y reduciendo el hábitat de especies, vale la pena preguntarse por qué nadie piensa o habla de la posibilidad de construir un gran parque que sirva de pulmón futuro para esa zona.
La idea no parece absurda si se piensa en las áreas boscosas que hay aún en ciertas partes de Arraiján, La Chorrera u otros distritos, con perezosos, monos aves y otras especies, y que se podrían conservar en parte para mantener la calidad ambiental del área y darle también calidad de vida a quienes residen allí.
La construcción de facilidades cercanas como centros comerciales, bancos, supermercados, tiendas, restaurantes y hasta salas de cine, pueden ser bienvenidas, pero esos desarrollos tendrían mayor sentido si se conserva al menos en parte el entorno natural.
Maquinaria de gran tamaño y grandes camiones se están utilizando, sin embargo, para deforestar y hacer un cambio radical en el ambiente, que es chocante para quienes reconocen la importancia de las reservas naturales para las presentes y futuras generaciones.
Los parques de Chapultepec, en la capital de México; el Simón Bolívar, en Bogotá; o el Central Park, de Nueva York, son ejemplos de lugares pensados como pulmones de áreas habitadas, para esparcimiento y la práctica del deporte, que además de evitar arrinconar más a las especies, pueden asegurar un mejor retorno de la inversión en la zona y ser atractivos para visitar.
