Opinión - 20/4/16 - 12:00 AM

Un solo cuerpo

Por: Roquel Iván Cárdenas Catequista -

Algunas personas afirman que no importa que haya diferentes grupos cristianos: “porque todos creemos en el mismo Dios”. La unidad es un signo de credibilidad como Jesús lo afirma con toda propiedad al pedirle al Padre: “…para que todos sean uno. Como tú, Padre, en mí y yo en ti, que ellos también sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado.” (Juan 17, 21) Es decir, la unidad entre los seguidores de Cristo es un signo visible de credibilidad para el mundo. Por eso no podemos decir que da lo mismo que haya o no haya unidad entre los discípulos de Cristo.

Sin embargo, no se debe confundir unidad con uniformidad, ya que en la Iglesia hay unidad en la diversidad, porque contamos con pluralidad de miembros. San Pablo para explicarlo usa el símil del cuerpo: “Pues del mismo modo que el cuerpo es uno, aunque tiene muchos miembros, y todos los miembros del cuerpo, no obstante su pluralidad, nos forman más que un solo cuerpo, así también Cristo.” (1Corintios 12, 12) Es decir, el hecho de que los miembros de la Iglesia (cuerpo de Cristo) sean muchos, que sean diferentes entre sí y que incluso tengan diferentes vocaciones y carismas no significa que no haya unidad en el cuerpo de Cristo.

La Iglesia de Cristo es una porque tiene unidad en:

1. La autoridad de que haya un solo rebaño y un solo pastor.

2. La doctrina, es decir, en la fe porque no puede haber verdadera unidad si cada uno cree lo que le parece.

3. El culto porque tenemos que ser unánimes en la oración.

4. Los medios de salvación como única fuente de salvación que es Cristo brota todos los sacramentos.