Valores
¿Cuándo perdimos nuestros valores? Es lo que uno se pregunta cuando ve tanta suciedad en todos los barrios de la capital.
Podemos recordar que en el siglo pasado en el barrio de San Felipe vivían familias en casas comunitarias, que utilizaban sanitarios y lavadores comunales que siempre se mantenían aseados.
En El Marañón, por ejemplo, todo era comunal y su limpieza era responsabilidad de cada persona; podemos mencionar también las llamadas rentas de la Caja de Seguro Social, siempre aseadas por los propios residentes.
También en el Mercado Público y sus alrededores era evidente el buen estado de salubridad, ya que quienes comercializaban productos alimenticios cooperaban con la limpieza.
Todos los que vivieron en lugares como estos identifican la limpieza con el desinfectante kangarú o creolina, que tiene un olor horrible y sirve para matar toda clase de insectos.
Sin embargo, en la actualidad nos hemos vuelto irresponsables y poco nos importa con los demás y su derecho a vivir sanamente.
Lo más deprimente es ver que la juventud ha crecido con una actitud indiferente hacia la limpieza y las buenas condiciones sanitarias.
En países como Japón, los estudiantes se dedican constantemente a limpiar sus planteles y la periferia, algo que en estos momentos en que enfrentamos al zika, sería bueno imitar.
