Vecinos vigilantes
Es un hecho que la delincuencia se ha tomado el país y las autoridades no han podido controlarla como se debe. Sabiendo eso, es necesario que los ciudadanos decentes busquen algún tipo de mecanismo para colaborar con las autoridades en la denuncia de las actividades delictivas, con el fin de erradicarlas.
En ese sentido fue una buena iniciativa el programa de Vecinos vigilantes, impulsado desde la Policía Nacional, con el fin de involucrar a los ciudadanos en las tareas de seguridad ciudadana para controlar el delito.
Lo malo es que en los últimos meses este programa parece haber decaído. No se ha concientizado a la comunidad sobre su valía, y es que es una realidad que la Policía no puede estar en todos lados a la vez, tal como ese propio cuerpo colegiado lo ha confesado.
En ese sentido, los ciudadanos juegan un papel importante en la denuncia del delito. Carros raros y sin placa que misteriosamente dan vuelta por las barriadas, sujetos con acento extranjero que no son del área, vecinos extraños que nunca se les ve, solo entrando y sacando bultos de sus residencias, son entre otros, indicios de que un acto delictivo puede estar ocurriendo.
Lo mismo que vagos en las esquinas libando y faltándole el respeto a damas y a caballeros respetables y trabajadores.
Pero la Policía Nacional también debe poner de su parte. Ya es común que muchos vecinos llaman al 104 a pedir ayuda o a denunciar un crimen y los agentes nunca llegan, o cuando llegan resulta que todo ha pasado, se consumó el robo, el muerto está tirado en la calle, en fin, llegan tarde, si es que llegan.
Los policías de calle también deben cooperar con los vecinos vigilantes, ya que muchas veces son requeridos para un auxilio y simplemente se niegan con la excusa de que no han sido autorizados por sus superiores.
Señores: denle valor a este programa, porque necesita que lo apoyen.
