Opinión - 16/9/16 - 12:00 AM

Vivos en Cristo Cor.1 12:12

Por: Carlos Singares e Itzel de Singares Siervos del Señor -

Los cristianos vivimos en el cuerpo de Cristo. No hay vida fuera de Cristo, no puedes ser dedo u oreja y desarraigarte del cuerpo de Cristo y vivir una vida separada.

No hay un propósito personal de Dios para tu vida ni una salvación personal. Si tienes el Espíritu Santo tu única vida es en Cristo. La Vid Verdadera es Cristo, Jn 15.

No son nuestros frutos ni nuestras obras, la rama sola no da uvas, es Cristo el que da frutos y nosotros en él. Constantemente escuchamos a falsos predicar sobre los supuestos propósitos personales para sus vidas, en realidad están confesando sus deseos de exaltación, vanagloria y satisfacciones carnales. Dios tiene el único propósito de su glorificación y nosotros somos glorificados con Él en Cristo. .

Nuestra vida está en Cristo, en Él somos santificados, salvados y redimidos. La Biblia habla en plural, porque se refiere a todos los miembros del cuerpo de Cristo que es la Iglesia de Dios, la Congregación de los Santos. Todo aquel que habla de “mi iglesia”, “mi salvador personal” y “mi bendición”, él mismo se está maldiciendo, se está excluyendo del cuerpo de Cristo.

Están muertos en sus pecados. Es cristiano el que cree que Cristo comparte su gloria con nosotros y que solamente estamos vivos en Cristo.

No hay nada en los “desarraigados” que van a las sinagogas de Satanás, son ramas secas echadas al fuego, no tienen frutos, porque producen uvas secas y agrias.

Si la raíz es santa, también las ramas son santificadas en Cristo. Rom. 11:16-18. Los dones y los frutos son de Dios. Los falsos dicen tener dones, pero los usan para envanecerse sobre millares que los siguen argumentando una obediencia debida a los sacerdotes del diablo. Nunca la Biblia ordena someterse a autoridades del demonio y la mentira. La abominación de los falsos apóstoles, obispos y predicadores de la prosperidad es espantosa. 1 Cor. 12:21, dice que ni siquiera Cristo, la cabeza, puede prescindir de su cuerpo que es la Iglesia. Amén.