Opinión - 02/3/16 - 12:00 AM

Vocación de poder

Por: Por. Aneldo Arosemena Periodista y Abogado -

Quien no entienda que el objetivo último de la política es la toma del poder del Estado, no tiene nada que hacer en esta esfera de la actividad humana.

En los tiempos antiguos, la lucha por el poder a menudo derivaba en conflictos bélicos entre ejércitos o guerras civiles, entre facciones armadas de la población que favorecía a uno u otro bando. Tal estado de cosas llevó a la famosa máxima, del oficial prusiano Claus Von Clausewitz, quien afirmó que “la guerra es la continuación de la política por otros medios”.

En los tiempos modernos, los cañones, armas pesadas y ligeras han sido reemplazados por otras armas, no menos poderosas: los medios de comunicación, y la lucha ya no es por la conquista de espacios geográficos, sino por el favor de la opinión pública.

Gobierno que no entienda que debe gobernar con el viento de la opinión pública a su favor, experimentará un acelerado desgaste político que propiciará, tarde o temprano, su caída, sobre todo en los regímenes de corte parlamentario.

Panamá tiene un régimen presidencialista, por lo que la cabeza del Ejecutivo puede soportar el desgaste sin comprometer la estabilidad del Estado, pero lo que sí es innegable es que el desgaste político pasará factura, en forma de “voto castigo”, en las elecciones venideras.

Es por ello que los gobiernos inteligentes cuentan con poderosos gabinetes de comunicación, formados por profesionales multidisciplinarios (psicólogos, sociólogos, periodistas, comunicadores sociales, abogados, estadísticos, etc.) que pulsan diariamente el estado de la opinión pública y las tendencias mediáticas.

Quien se jacte de asesorar a un gobernante sin conocer que son los medios los que fijan la agenda de temas de interés público, (agenda Setting), lo estará llevando al despeñadero político.

Si un asesor de medios ignora la afirmación de que “gobernar es comunicar”, no merece asesorar a nadie.