Xenofobia
Es importante que el Gobierno tenga cuidado con los grupos o sectarios que buscan mantener sus privilegios y canonjías desde estructuras supuestamente gremiales con las que disfrazan su activismo político.
Llama la atención los furibundos e irreflexivos ataques contra el programa de regularización migratoria Crisol de Razas, que permite que los extranjeros puedan realizar sencillos trámites legales sin necesidad de abogado.
No hemos visto pronunciarse a ese mismo gremio frente a los abusos que frecuentemente rayan en el delito de estafa, que cometen muchos abogados contra estos extranjeros, a quienes les piden dinero y después se pierden con el santo y la limosna.
Recientemente, una conocida abogada y diputada lo dijo: Crisol de Razas les quita negocio a los abogados, porque permite que los extranjeros por sí mismos puedan realizar sus gestiones.
El rechazo a los hermanos extranjeros ya es una xenofobia disimulada. No hay que olvidar que en la crisis panameña de 1987-1989 muchos panameños viajaron a otros países como Canadá a buscar un mejor destino.
Nadie quiere abandonar su país, dejar atrás su familia, amigos, recuerdos. No hay nada más doloroso para un extranjero que vivir fiestas patrias, Navidad, Día de la Madre o Año Nuevo fuera del terruño. La nostalgia carcome el alma, pero la única opción que se tiene es ser fuerte.
Por eso cuestionamos ese rechazo al hermano de otro país que les quieren vender algunos a los panameños de buen corazón, que somos más.
¿Cómo poder darle la espalda a la chica colombiana que vende arroz con leche en las esquinas, al peruano que a todo pulmón pedalea bajo sol y lluvia su trineo de chichero, a la dominicana que pone bellas a las panameñas en las salas de belleza, o al venezolano que lo deja todo para acoger a Panamá como su nueva patria?
Recuerdo al poeta Rafael Amor con sus emotivas letras: “No me llames extranjero, mírame bien a los ojos, mucho más allá del odio, del egoísmo y el miedo, y verás que soy un hombre, no puedo ser extranjero”.
Esas posiciones extremas contra el hermano de otro país no pueden tener cabida en una nación donde casi en toda familia hay un extranjero que la integra o la fundó.
