Opinión - 09/3/16 - 12:00 AM

Yo... me caso con cualquiera

Por: Hermano Pablo Reverendo -

¡Caramba!, quiero casarme,

aunque mi mamá lo sienta;

porque paso de los treinta

y yo no quiero quedarme.

Yo estoy ya por colocarme;

pero de cualquier manera,

sin andar con más espera

ni más vuelta al pensamiento,

yo estoy ya por casamiento

y me caso con cualquiera.

Cansada estoy de esperar

y me moriré de vieja

esperando esta pareja

con quien me quieren casar,

que del cielo ha de bajar:

blanco, noble y millonario,

de un talento extraordinario,

buen mozo, muy elegante,

que toque el piano y que cante

más bonito que un canario.

Mi mamá culpa ha tenido

que llegara yo a esta edad

sin esa felicidad

de tener un buen marido;

porque a ella le ha cogido

con que debo ser casada

con ministro o embajada

de Alemania o [de] Inglaterra

cuando aquí en nuestra tierra

no valemos casi nada.

. . . . . . . . . .

No quiere que tenga amores,

ni quiere que al parque vaya,

porque no falta canalla

entre los visitadores,

ni por los alrededores

de casa pisa varón;

porque dizque todos son

unas aves de rapiña

que se llevan a las niñas

como a paloma un gorrión.

. . . . . . . . . .

Envidia me causa ver

miles mujeres casadas,

que están muy bien colocadas

por no ponerse a escoger,

pues el mucho pretender

y ese orgullo mal fundado

no da ningún resultado;

pero ni luce ni cabe

donde todo el mundo sabe

del pie [del] que uno ha cojeado.

. . . . . . . . . .

Así es que quiero casarme

con el hombre que me cuadre,

y no con el que mi madre

por esposo quiera darme;

pues yo no quiero quedarme

como otras que están penando,

que por estar esperando

casarse con un sultán,

vistiendo santos están

y en las iglesias cantando.1