Show - 27/10/26 - 07:11 AM

Artistas y padres en la mira por exponer a menores. ¿Hay castigos legales?

Exigir orden y convivencia en las comunidades populares no implica censurar la música urbana, sino frenar el despliegue irresponsable de armas y la exposición de menores.

 

Por: Redacción / Web -

El debate sobre la cultura urbana en Panamá suele quedar atrapado en una falsa dicotomía: censurar la música o tolerar el descontrol en las calles. Sin embargo, en los barrios populares del país se abre paso una distinción fundamental que nada tiene que ver con prohibir letras o pedirle a exponentes veteranos del reggae y el dancehall que cambien el estilo narrativo que los ha acompañado durante décadas. 

El dilema de fondo no es lo que se canta sobre un escenario o en una cabina de grabación, sino el comportamiento real de adultos que, fuera del micrófono, incurren en actos fuera de orden, exhiben armas de fuego y exponen a menores de edad sin asumir consecuencias.

¿Cuál es el verdadero problema?

En los últimos años, diversos sectores comunitarios y especialistas en seguridad ciudadana han advertido cómo la narrativa del "rofeo" —entendida originalmente en el argot popular como una actitud de desafío verbal o postura callejera— ha traspasado la ficción musical para convertirse en excusa frente a conductas que bordean o cruzan el delito. 

La portación ostentosa de armas de fuego en espacios públicos o eventos comunitarios improvisados ya sean legales o no, muchas veces en presencia de niños, representa una amenaza directa a la integridad física y a la convivencia social.

Un punto crítico en esta dinámica radica en el entorno familiar. Sociólogos y defensores de los derechos de la infancia coinciden en que la responsabilidad no recae únicamente en las figuras públicas del ámbito musical. 

En muchas zonas vulnerables, existe una marcada permisividad por parte de padres de familia y adultos responsables que no solo toleran, sino que en ocasiones celebran o promueven estas conductas entre sus hijos menores, relajando los deberes de protección y crianza que exige la ley.

¿Qué dicen la leyes en Panamá?

Desde la perspectiva legal en Panamá, el marco jurídico establece responsabilidades claras. El Código de la Familia y la Ley 285 de 2022, que crea el Sistema de Protección Integral de los Derechos de la Niñez y la Adolescencia, estipulan la obligación del Estado y de los tutores legales de garantizar entornos libres de violencia para los menores. Asimismo, el Código Penal sanciona la posesión e ilícita portación de armas de fuego, así como el delito de corrupción de menores o la exposición de estos a situaciones de riesgo manifiesto.

Representantes de la sociedad civil y líderes comunitarios destacan que ser un artista procedente de un barrio popular o mantener una carrera en la música urbana no exime a nadie del cumplimiento de las normas básicas de convivencia y convivencia ciudadana. 

El respeto por el entorno, la moderación en la conducta pública y la protección de los más vulnerables son deberes universales que no riñen con la identidad cultural ni con la libertad de creación artística.

Consecuencias legales en el marco penal panameño

Frente a estas actitudes, la legislación panameña contempla consecuencias jurídicas severas que no dependen de la profesión ni de la fama de quien las cometa:

  1. Posesión e ilícita portación de armas de fuego: El Código Penal de la República de Panamá establece en sus artículos sobre Delitos contra la Seguridad Colectiva penas de prisión de entre 8 y 12 años para quien posea o porte armas de fuego sin la correspondiente autorización o salvoconducto expedido por las autoridades competentes. La exhibición en espacios públicos o eventos populares constituye una agravante que moviliza la acción del Ministerio Público.
  2. Apología del delito: El artículo 386 del Código Penal sanciona a quien públicamente haga apología de un delito o de una persona condenada por un delito. Si bien la interpretación sobre expresiones artísticas suele ser objeto de debate doctrinal, cuando un adulto incita en vivo o en la vía pública al incumplimiento de la ley mediante actos desordenados o el encubrimiento de actividades ilícitas, incurre en una conducta punible.
  3. Exposición de menores a situaciones de peligro y negligencia tutelar: En relación con los padres y tutores de familia que promueven, toleran o participan en eventos donde hay menores expuestos a violencia o armas, el marco legal establece responsabilidades tanto civiles como penales. De acuerdo con el Código Penal y la Ley 285 de 2022 (Sistema de Protección Integral de la Niñez y Adolescencia), poner en riesgo la integridad física o moral de un menor de edad puede acarrear desde la pérdida de la patria potestad hasta penas privativas de libertad bajo el delito de omisión de los deberes de cuidado o corrupción de menores.

¿Existen soluciones?

El reto para las comunidades vulnerables y para la industria musical panameña consiste en desvincular el talento urbano del desorden social. Mientras las letras sigan siendo reflejo de vivencias o relatos de calle, el comportamiento de los adultos —artistas, tutores y vecinos— debe encauzarse bajo el principio fundamental de que el orden y la seguridad de los niños están por encima de cualquier postura de calle.

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