La noche del 27 de octubre regresan las almas de perros y gatos
Tradiciones culturales y espirituales señalan que las almas de las mascotas fallecidas visitan los hogares entre la noche del 27 de octubre y la madrugada del 28, abriendo el ciclo de recuerdos del Día de Muertos.
En el imaginario popular y las tradiciones del Día de Muertos, la memoria y el afecto no se limitan a los seres humanos. En los últimos años se ha consolidado con fuerza una emotiva costumbre contemporánea: dedicar la noche del 27 de octubre para recibir y honrar las almas de los perros, gatos y otras mascotas que formaron parte de la familia y que ya no están en el plano físico.
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Según la creencia popular, las almas de los animales de compañía son las primeras en cruzar el umbral espiritual, llegando a los hogares durante la noche del 27 de octubre y despedidas en la madrugada del 28 de octubre, antes de la llegada de las almas de los adultos y niños en los días posteriores.
El origen y la simbología de la fecha
Aunque las festividades tradicionales del Día de Muertos centran sus días principales el 1 y 2 de noviembre, colectivos de protección animal, familias y tradiciones locales asignaron simbólicamente el 27 de octubre para los animales de compañía. Esta fecha busca reconocer el papel fundamental que juegan las mascotas como miembros de la familia, brindando un espacio de consuelo y duelo para quienes han sufrido la pérdida de un compañero fiel.
La creencia sostiene que, impulsadas por el amor y la memoria de sus dueños, las almas de los animales regresan para disfrutar de sus alimentos favoritos y sentir la calidez del hogar que habitaron.
Elementos para armar un altar o memoria para mascotas
Para quienes desean unirse a esta emotiva tradición, los especialistas en cultura popular sugieren armar un rincón o pequeño altar con elementos simbólicos:
Fotografía de la mascota: El elemento central para guiar y recordar la presencia del animal.
Agua y alimento favorito: Un recipiente con agua fresca y una porción de sus croquetas, premios o comida preferida para reconfortar su espíritu.
Juguetes y accesorios: Colocar su correa, plato habitual o el juguete que más disfrutaba en vida.
Flores y veladoras: Las flores de cempasúchil (o flores amarillas/naranjas) y una luz o vela guía iluminan el camino de regreso.
El proceso del duelo y el recuerdo afectuoso
Psicólogos y terapeutas destacan que participar en estos rituales conmemorativos ayuda a canalizar el duelo por la pérdida de una mascota de manera saludable. Recordar a los animales de compañía desde el agradecimiento, el amor y la alegría por los momentos compartidos fortalece los vínculos afectivos e integra el proceso de pérdida como una etapa natural de la vida.
La noche del 27 de octubre se convierte así en una pausa de amor y gratitud hacia aquellos seres que, con su lealtad incondicional, dejaron una huella imborrable en el corazón del hogar.

