Sucesos - 25/10/26 - 11:30 AM

El volante como trampa: taxistas y conductores de apps, blanco de emboscadas

En lo que va de 2026, conductores de taxi y plataformas han sido emboscados, secuestrados y asesinados en San Miguelito, Panamá Norte y otras partes del país.

 

Por: Redacción Crítica -

Panamá- El trabajador del volante se ha convertido en un blanco rentable para las bandas criminales en Panamá. No importa si es taxista de calle o conductor de plataforma digital: el modus operandi se repite. Una solicitud de servicio, una dirección en una zona roja, uno o varios pasajeros que suben con una sonrisa y bajan con un arma. Lo que parecía una carrera cualquiera termina en asalto, secuestro o, en los casos más extremos, en un cuerpo dentro de un vehículo.

La trampa no es digital: es humana. Los delincuentes aprovechan la confianza del trabajador, que necesita la carrera para llevar el pan a su casa. Y en un país donde los homicidios no dan tregua, el taxista se ha vuelto una presa fácil: lleva efectivo, celular y vehículo.

El modus operandi: la cita que mata

Las plataformas digitales conectan a un pasajero con un conductor en segundos. No hay filtros de seguridad para el trabajador. Un perfil falso, una dirección falsa y una solicitud de servicio son suficientes para tender la trampa. El conductor acepta, llega al punto y, cuando menos lo espera, está rodeado por delincuentes que lo intimidan con cuchillo o pistola.

En otros casos, el engaño es más sofisticado: el pasajero es un conocido, alguien que inspira confianza. Hasta que saca el arma. Las bandas han entendido que el trabajador del volante no solo lleva dinero: lleva un vehículo que puede ser usado para otros crímenes o desvalijado por partes.

El patrón se repite en todo el país. Desde las calles de San Miguelito hasta las carreteras de Veraguas y las zonas rojas de Panamá Norte. Y las cifras oficiales no desglosan cuántos de estos trabajadores han caído, porque el Ministerio Público no separa sus estadísticas por oficio de la víctima.

Veraguas: la trampa más reciente

La madrugada del 4 de octubre de 2026, un taxista de 51 años en Santiago, Veraguas, aceptó una carrera que casi le cuesta la vida. Cuatro personas abordaron su vehículo en la parada de El Pedrito. Le pidieron que los llevara a una discoteca en las afueras de la ciudad. Cuando llegaron a la entrada de Villas de San Antonio, uno de los pasajeros —un hombre vestido de mujer— le dijo que se trataba de un robo. 

Otro de los sujetos, desde el asiento trasero, le puso un cuchillo en el cuello. El taxista forcejeó, logró salir del vehículo y pidió auxilio. El conductor de un camión que pasaba por el lugar se detuvo y lo ayudó a retener a dos de los asaltantes. La Policía los aprehendió. Días después, un juez de garantías ordenó la detención provisional para los dos imputados, ambos de 18 años, por robo agravado. 

El taxista sobrevivió. Pero el susto no se lo quita nadie. Y el caso no es un hecho aislado: es la punta del iceberg de un fenómeno que se repite en todo el país.

Los que no volvieron

Carlos A. Cáceres, de 23 años, conductor de InDrive, no corrió con la misma suerte. En febrero de 2026, varios sujetos solicitaron una carrera desde el distrito de Panamá hacia San Miguelito. Cuando el vehículo iba a la altura del sector de La Palmita, en Santa Marta, le dispararon a quemarropa. Las balas le alcanzaron la cabeza y el hombro derecho. Cáceres perdió el control del sedán, que se volcó y chocó contra una casa. Murió en el hospital. El móvil que se manejó fue el de un posible robo a mano armada. 

En abril de 2026, dos sicarios acribillaron a balazos un taxi en la vía principal del sector 4 de La Cabima, en Panamá Norte. En un video que circuló en redes sociales se aprecia cómo los pistoleros se bajan de un vehículo y disparan una y otra vez contra el selectivo, atrapado en un tranque. El conductor y el pasajero murieron en el hospital. Se conoció que el pasajero hacía poco había salido de la cárcel, por lo que todo indicaba que el ataque era en su contra, pero el conductor también murió. 

En junio de 2026, un conductor de plataforma digital fue asesinado en el sector 4 de Mano de Piedra, en San Miguelito. Unos sujetos armados lo sorprendieron y le realizaron varias detonaciones. Fue trasladado al Hospital San Miguel Arcángel, donde los médicos dictaminaron su muerte. Meses después, la plataforma InDrive aclaró que el crimen no ocurrió durante un viaje gestionado por la aplicación, pero el caso igual quedó registrado como un nuevo golpe para los trabajadores del volante. 

El secuestro que no terminó en muerte

No todos los casos terminan en homicidio. En enero de 2026, un conductor de plataforma digital fue víctima de un secuestro exprés en Torrijos Carter, en San Miguelito. Varios sujetos solicitaron una carrera a través de la aplicación. Cuando el conductor llegó, lo sometieron, lo privaron de libertad y lo despojaron de su vehículo. 

La víctima fue abandonada en medio de un monte en El Mirador, con las manos atadas y amordazada. Cuando los asaltantes se fueron, el trabajador salió como pudo del herbazal y pidió ayuda a residentes del área, quienes lo soltaron y llamaron a la Policía. Uno de los involucrados fue capturado esa misma tarde. Las autoridades seguían buscando a los demás sospechosos y al sedán rojo de la víctima. 

Lo que sigue

Los dos detenidos en Veraguas están bajo detención provisional. La Fiscalía los imputó por robo agravado, no por homicidio, porque el taxista de 51 años sobrevivió. Pero los casos de San Miguelito y Panamá Norte siguen sin respuestas claras.

Las familias de Carlos Cáceres y los demás conductores asesinados en 2026 siguen esperando. La trampa no es digital: es humana. Y mientras las plataformas sigan conectando pasajeros con conductores sin filtros de seguridad, y mientras las calles sigan siendo territorio de bandas que ven en el volante una presa fácil, la próxima cita falsa podría terminar en otro cuerpo dentro de un taxi.

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