Opinión - 21/7/14 - 12:28 AM

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La joven tenía una “guerra de Vietnam” con su madre. Quería quedarse en las fiestas hasta la medianoche. Vestir ropas exóticas. Ir con amigos que no le

Milcíades Ortiz

La joven tenía una “guerra de Vietnam” con su madre. Quería quedarse en las fiestas hasta la medianoche. Vestir ropas exóticas. Ir con amigos que no le caían bien a la mamá. Eran gritos, llantos, alegatos de que no la dejaba vivir su vida, que la ponía en ridículo al tratarla como una niña, etc. Por fin llegó la fecha anhelada por la joven. Cumplió los dieciocho años y “más rápido que ligero” fue al Tribunal Electoral a sacar su cédula. Al recibirla hizo una fotocopia y la pegó en la puerta de la refrigeradora. “Ya soy adulta y puedo hacer lo que deseo”, escribió con tinta roja. La madre anotó abajo: “mientras yo te mantenga, ¡tendrás que hacer lo que diga!”. Este “síndrome” de la edad adulta se dio en numerosos hogares panameños.

¿Qué significa ser adulto? Lo primero es convertirse en un ciudadano con todos los derechos... ¡y deberes! En las elecciones pasadas, más de trecientos mil recién adultos votaron con entusiasmo. Ya pueden casarse sin “pedir permiso”, comprar, endeudarse, ir a sitios y fiestas “de adultos”, etc. Mi nieto Tomy cumplió el catorce de este mes sus dieciocho años. Eso me hizo ir por el “túnel del tiempo” a mi juventud. En mi época, la cédula la recibía a los veintiún años. Pero como muchos de mi generación... comenzábamos a trabajar a los dieciocho. Recordé que con mi primer cheque me compré un escritorio. Mi madre tuvo que firmar los documentos y asumir las responsabilidades porque era menor.

Le cuento al nuevo ciudadano de la familia que al llegar a los veintiuno “ya había hecho todo lo que puede hacer un mayor de edad”. Éramos menores, pero tomábamos tragos, íbamos a fiestas tarde en la noche, veíamos “cine para adultos”, etc. Se decía que en EE.UU. en sus guerras se recibían menores de 21 que eran adiestrados para matar con armas de costo millonario, pero no eran ciudadanos. Por eso se redujo la edad de adulto en ese país. Nuestros jóvenes no iban a la guerra, pero sí trabajaban, comenzaban familias, adquirían propiedades, etc. Ahora los profesores recibimos flamantes adultos con altos niveles de inmadurez. ¿Será porque hay padres sobreprotectores que no quieren que sus hijos sean grandes? O... ¿niños que no quieren crecer porque están cómodos en su casa?