Opinión - 10/7/14 - 02:55 AM

Agua

La crisis provocada por la contaminación del río La Villa con el herbicida atrazina es un llamado de atención a las autoridades para que verifiquen la

Alfonso Zamora

La crisis provocada por la contaminación del río La Villa con el herbicida atrazina es un llamado de atención a las autoridades para que verifiquen la condición de todas las cuencas hidrográficas del país.

En junio pasado, las autoridades, por ignorancia o desidia, no dieron los pasos necesarios para evitar que se viera afectada la población de las provincias de Los Santos y Herrera, que, en conjunto, alcanzan las 150,000 personas.

Con esta situación se ha podido comprobar que el país se encuentra indefenso contra los delitos ecológicos, ya que ninguna autoridad hace cumplir las normas en materia de seguridad ambiental.

La existencia de atrazina en el río La Villa, 40 billones por parte, siendo lo aceptable entre 2 y 5 billones, demuestra el estado de indefensión en el que nos encontramos ante este tipo de situaciones.

La responsabilidad recae en quienes no pudieron impedir el flujo de la sustancia tóxica hacia las aguas del río y también en las autoridades que debieron estar pendientes de nuestras fuentes hídricas, sobre todo las usadas para el consumo humano.

Al nuevo gobierno le corresponderá llevar a cabo las investigaciones pertinentes en todos los acueductos del país, porque los agroquímicos generan lixiviaciones y la contaminación de las aguas superficiales y subterráneas.

El uso de estos agroquímicos en Panamá, donde no se establecen barreras para el filtro de las aguas, permite la contaminación de los ríos y en el interior del país de los pozos de los acueductos rurales utilizados.

La experiencia nos enseña la necesidad de cuidar el medioambiente, en particular el agua, el más preciado de los bienes naturales. Ha llegado el momento en que tomemos con seriedad este asunto si queremos conservar la salud y la vida de la población.