Opinión - 31/5/17 - 12:00 AM

Blandos

Por: Milcíades Ortiz Catedrático -

Un chiquillo se cayó en el recreo y no se levantó de inmediato. Tuvieron que decirle que lo hiciera por sí mismo, que nadie lo ayudaría. La maestra que conoció el caso conversó que había notado que cada año aumentan los alumnos “blandos”. Sostuvo que hay padres que los sobreprotegen. Los hacen vivir en un nido de algodón y no los preparan para enfrentarse a una sociedad cada vez más competitiva y fuerte. Al enterarme de estas conductas mi mente se fue por el “túnel del tiempo”, a más de 30 años atrás.

Leí estudios sociológicos de Estados Unidos, en los que indicaban que muchos jóvenes no tenían la personalidad adecuada para ser ejecutivos de empresas. Por eso algunas universidades estaban dando seminarios sobre motivación de logros, agresividad en trabajos de competencia, y maneras de tomar decisiones que a veces tenían riesgos. Dicho estudio afirmó que en hogares de EE.UU. los hijos se educaban para no actuar por sí mismos. Todo se lo daban sin menor esfuerzo. Algunos padres habían tenido problemas en su juventud. Ahora no querían que sus hijos pasaran necesidades y los consentían. Se les preparaba para ser “hombres masa”, “buenos sujetos sociales”, donde era mejor “no hacer bultos” ni imponer su manera de pensar.

He dicho que los hechos sociales que ocurren en EE.UU. hace decenas de años al final llegan a Panamá. Como muestras indico las relaciones sexuales en menores de edad. Allá controlaron los embarazos precoces permitiendo que un pelao comprara preservativos sin problemas. Incluso algunos colegios los vendían. Otra situación que también llegó fue la pérdida del valor de la inocencia o virginidad. Recuerden que el movimiento “hippie” de los años 60 pregonaba que la “virginidad produce cáncer… haga el amor y no la guerra, etc.”.

Las leyes que endiosan a los niños para que no sufran abusos y maltratos comenzaron allí hace tiempo. Hasta en la TV pasaban anuncios orientando al chico para que denunciara a sus padres si les pegaban. En Panamá esas leyes sabotearon el respeto de hijos por padres y adultos. Permitieron que los maleantes usen a niños porque no pueden ser castigados con penas fuertes. Para ciertos gobernantes sería ideal que fuéramos un pueblo manso, blando. Que no expresara con libertad su manera de pensar ni que critique las malas acciones de los gobernantes. Eso es contrario a los valores de la democracia. (Pregunta el Cholito Mesero: ¿las decenas de detenidos con enfermedades terminales recibirán casa por cárcel?).