Calidad del agua
Para nadie es un secreto que el Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (Idaan) no está funcionando como debe ser para abastecer de agua a la población.
La institución, fundada a principio de los años 60, fue un gran paso adelante en lo que a disposición de aguas servidas, mejoras al sistema de alcantarillado y suministro de agua se requería en ese momento.
Pero se quedó corta. La ciudad creció y se modernizó a grado superlativo, y dejó a la institución incapaz de cumplir con la tarea para la cual fue creada.
Si sumamos al desgreño administrativo de los últimos 40 años, en que se ha visto inmerso el Idaan, la cuantiosa deuda de millones y millones que tienen los usuarios, nos damos cuenta de que en términos médicos, es un paciente en estado agónico.
Ahora se confirma lo que durante años se sospechaba, y es que el agua que tomamos del grifo no está recibiendo la supervisión ni el tratamiento debidos por parte de los técnicos del Idaan.
Ya lo denunció una exfuncionaria: tomamos agua con residuos fecales, metales pesados y hasta sin cloro en muchas regiones del país, lo que a larga, dice la experta, va a producir enfermedades crónicas.
Tuvo que darse el escándalo de la atrazina y la vinaza en el río La Villa para que los panameños nos diéramos cuenta de que el Idaan, como diría un chusco, “está pa´ los perros”.
Es por ello por lo que constituye un imperativo nacional, una tarea de seguridad pública inmediata, rescatar el Idaan, meterle los fondos necesarios para que sea un ente operativo y útil, y no una institución incapaz y decadente como lo es ahora.
