Opinión - 02/6/17 - 12:00 AM

Conocer

Por: Milcíades Ortiz Catedrático -

Estamos viviendo la época de los títulos (papeles) en lo que se refiere a la formación profesional. Antes el título de estudios primarios bastaba para conseguir empleos. Luego se exigió el bachillerato, idea que vino de países más desarrollados. Hace más de cincuenta años comenzó a tener importancia el título de licenciado. Esos estudios abrían muchas puertas profesionales y eran un prestigio para las personas. Pasó el tiempo. Ahora a quien no muestre un papel de maestría le costará conseguir ciertos empleos. (Menos mal que el doctorado sigue siendo raro…).

No me opongo a los estudios porque luché para hacerlos en colegios y universidades públicos panameños. Después en el exterior para mejorar mi formación. Pero siempre recuerdo la frase que me dijo mi padre, quien solo hizo la primaria: “para ser un buen jefe, primero debe haber trabajado como obrero. Así no le meterán cuentos”. En otras palabras, significa que se debe tener experiencia para ejercer cargos directivos. Cuando veo a funcionarios “meter la pata” a cada rato por no saber actuar en sus cargos, pienso en esas palabras.

Resulta que hay personas que se han convertido en “cosechadores de títulos”… y a veces no tienen experiencia para trabajar bien. Supe el caso de un ingeniero agrónomo graduado en EE.UU. …¡que nunca sembró una mata de yuca! Hizo esos estudios por presiones familiares. Menos mal que no fue nombrado ¡ministro de Desarrollo Agropecuario! En la Universidad de Panamá tuve disgustos por sostener que un profesor debería tener experiencia laboral, además de los títulos. En la U se impide que un profesor de tiempo completo ejerza su profesión, aunque sea unas cuantas horas.

En otros países se exige a esos docentes tener contacto con la realidad de su profesión. Hasta les dan permiso para trabajar unas horas fuera del salón. Se considera que el catedrático mantendrá contacto con la realidad de su oficio… ¡y podrá enseñarlo mejor! Disgustos encontré cuando criticaba que alguien enseñara cómo hacer noticias y nunca había “pateado calle” buscándolas. Esta realidad tiene vigencia en la política y los cargos públicos, ya sean de elección o no. Imagino que antes que ir a hablar y presentar leyes, los diputados necesitan adiestramiento sobre el papel de estos padres de la patria.

Claro que deberían insistir en la honestidad y los valores. ¿Y por qué no? Cargos elevados como ministros y hasta presidentes deberían conocer cómo trabajar bien. (Así se evitarían “chapucerías” y embrollos que afectan a la comunidad, dice el Cholito Mesero).