Crisis, crisis, crisis y crisis
Dice un viejo refrán que “no hay nada que corra tan rápido como un dólar asustado”, ya tuvimos en Panamá esa experiencia, durante la segunda mitad de los 80 del siglo pasado con la crisis política y económica en que se sumió el país, previo a la invasión norteamericana del 20 de diciembre de 1989.
Si bien es cierto el escenario y los actores son diferentes, no cabe duda que el escándalo de los “Papeles de Panamá”, sumado al señalamiento que hace el Departamento del Tesoro de Estados Unidos contra un conglomerado comercial, va a generar consecuencias para el país.
Se necesita un gobierno fuerte que enfrente las crisis creadas por ambos escándalos. No lo tenemos. Aparecer rodeados de entorchados y anunciar operaciones de escudo contra una crisis profunda, es escurrir el bulto.
El jefe del Ejecutivo no entiende la historia de su propio partido; en un momento de crisis los castrenses apuestan a ellos y sería iluso pensar en el viejo lema de lealtad sin precio ni duda del ¡“Todo por la Patria”!
En ese sentido hay que concordar con lo que dijera un opinólogo criollo que afirmó: “El país está a la deriva”, no puede ser de otra manera, ya que el gobierno sigue con su proverbial lentitud y pereza ante los problemas.
El colofón de toda esta crisis, es que ni Varela ni sus ministros dan respuestas a nada. Hace varias semanas anunció cambios en el gabinete y todavía lo está pensando.
Ahora plantea la unidad nacional para defender la economía y el sistema financiero del país, pero debió plantearlo en Estados Unidos donde estuvo toda una semana. Cada cierto tiempo, Varela plantea unidad, pero no da pasos en esa dirección y persiste en su constante persecución contra de sus adversarios políticos. ¡Dice una cosa y hace otra!
