Cristianos, ¡huyan!
Es con dolor que les menciono sobre las atrocidades que se escuchan y ven en los púlpitos modernos, en los que se pide dinero y se roba
Es con dolor que les menciono sobre las atrocidades que se escuchan y ven en los púlpitos modernos, en los que se pide dinero y se roba impunemente a los hermanos cristianos que van a buscar a Cristo y se encuentran con falsos maestros y apóstoles que les piden que vendan casas y terrenos para dárselos a ellos.
Los cristianos deben huir de esos mercaderes que blasfeman el nombre de Cristo haciendo falsas promesas de prosperidad, casa y carro nuevos, que tienen a la gente orando herejías, en las que exigen a Dios dinero y fortuna.
Estos encantadores de serpientes propagan herejías destructoras, despertando la codicia por el dinero y la avaricia en los fieles.
La sistemática predicación del evangelio del demonio se ha hecho fuerte en iglesias de miles y miles de personas, que corean amén y amén, mientras el apóstol promete, en nombre de Cristo, hacer a la gente empresarios millonarios.
En esas megaiglesias, en las que el 90% de los asistentes son pobres, solo se han hecho ricos los pastores, quienes viven fastuosamente, se movilizan en autos lujosos con guardaespaldas y hasta con un “súbdito” que les carga el maletín repleto de los billetes esquilmados a las ovejas.
No se dejen engañar, si un hombre, por muy apóstol que sea, te pide dinero y que vendas tus propiedades para dárselas, no se las des, ese personaje no es de Dios, no está hablando en nombre de Dios y no es ningún ungido de Dios.
El plan de Dios es para salvación, el plan del demonio se ejecuta confundiendo a las ovejas con prédicas francamente surgidas del mismo fondo del infierno. ¡Huye de ellos!
Cristo se sacrificó en la cruz por salvar nuestras almas, no para que nos llenemos de cosas materiales.
Las bendiciones de Dios son gratuitas. Dios no pacta ni vende su bendición por nada, pues nos da su gracia sin pedir nada a cambio y sin que nosotros la merezcamos. La verdad solo la puedes encontrar en la palabra de Dios (Biblia).
