Desviando la atención
El día de la publicación de la base de datos de los famosos “Papeles de Panamá”, el mandatario de turno aprovechó el momento para declarar el cierre de la frontera con Colombia, con claros signos de desviar la atención de la opinión pública al escándalo en ciernes. La excusa de la oleada migratoria de cubanos y africanos hacia Norteamérica, fue utilizada para generar una situación contraria a la aparición de nombres pomposos y demás empresas que evaden el pago de impuestos en otras latitudes. Y cuidado también, el uso de sociedades “offshore” para acciones ilícitas.
Con el traslado de cerca de 500 cubanos que estaban en Paso Canoas hacia Ciudad Juárez, en México, se complementó la noticia difundida por las autoridades con la denominada Operación “Escudo”, que las fuerzas de seguridad nacionales iniciarían un patrullaje en el Darién para detener a los extranjeros que cruzan sin permiso hacia nuestro país. Además, que ese programa sería para combatir el narcotráfico. Pero nada se menciona en qué se refuerza la seguridad interna panameña, acosada por la delincuencia.
Mientras se realizan esfuerzos para frenar el trasiego de drogas que viene de Sudamérica, las pandillas hacen de las suyas. No hay guardias en las calles en la noche, los robos aumentan, matan a los incautos para asaltarles, etcétera. Y hace pocas horas, ocurre un incidente en la 24 de Diciembre, cuando un dirigente transportista es asesinado frente a la piquera de la Cooperativa San Cristóbal. Otra víctima de la “percepción” varelista.
Siguiendo con las noticias sembradas para desviar la atención al escándalo global de los papelotes, sumado al problema del caso Waked, surge otra planteando la posibilidad de liberar al exdictador panameño Manuel Antonio Noriega. Se indicó en ciertos medios afines al varelismo que el anciano general estaría sufriendo problemas de salud graves, producto de un tumor maligno.
Sin embargo, como es de esperarse, el debate se toma la opinión pública debido a la reacción de darle a Noriega “casa por cárcel”, para seguir su tratamiento médico en compañía de sus familiares. Todavía el exdictador debe esperar hasta el 2030 para salir de la condena. Si es que está vivo en esa lejana fecha.
Pese a la maniobra mediática oficialista de desviar la atención, el panameño mantiene un malestar creciente hacia el Gobierno por la paralización de la economía y el aumento del desempleo. Como dice la consigna: “arroz, poroto y carne, el pueblo tiene hambre”.
Ojalá el varelismo se ponga en las pilas. Se oye a lo lejos que se convoque a la constituyente para hacer un verdadero cambio político – social en 2019. Veremos qué pasa en el camino. Larga vida y prosperidad para todos. Saludos, amigas y amigos...
