Escudo fracasado
El homicidio de Faustino Barría, presidente de la Cooperativa San Cristóbal de Chepo, es una clara demostración de que la delincuencia rampante que azota el país, en vez de disminuir, va en aumento.
La llamada Operación Escudo, anunciada con bombo y platillo por el presidente Juan Carlos Varela, rodeado de elementos militarizados, no es más que un acto de improvisación sin ningún resultado práctico, que recuerda cuando anunció que unidades fronterizas y del Servicio Aeronaval patrullarían las calles junto a la policía regular.
Cada vez que el mandatario se ve arrinconado por la falta de soluciones a los ingentes problemas del país, echa mano al tema de la seguridad como un “cuco” para atemorizar a los ya de por sí aterrados panameños, que se encomiendan a Dios cada vez que ponen un pie fuera de la casa.
Es un hecho que la política de paternalismo hacia los delincuentes no está dando resultados, cada vez más son los integrantes del fracasado programa Barrios Seguros que desertan del mismo.
El tema de la seguridad pública no es un juego de chiquillos, debe ser abordado con criterio científico interdisciplinario y sin demagogia barata para engatusar a incautos.
En el Instituto de Criminología de la Universidad de Panamá hay interesantes estudios sobre el fenómeno criminológico, producto de investigaciones realizadas por competentes profesionales, pero allí esas propuestas están agarrando polvo y polilla porque nadie les presta atención.
Mientras sigan abordando el problema de la seguridad con demagogia y parafernalias militaristas, no van a resolver nada y los panameños seguirán siendo víctimas de la delincuencia.
