Opinión - 01/6/17 - 12:00 AM

Expulsiones

Por: Por: Alfonso Zamora Periodista -

La expulsión de tres jóvenes estudiantes de una escuela particular por haber lanzado al vacío a un pequeño gato desde una altura que le ocasionó la muerte ha provocado una reacción de doble moral.

Cuántos pueden tirar la primera piedra en un país con costumbres tan peligrosas para la salud colectiva como arrojar basura en lugares públicos, manejar desordenadamente y otras que demuestran lo enferma que está nuestra sociedad.

No objetamos el programa de resocialización, pero el pago a los delincuentes y un sistema que expulsa a estudiantes lanzándolos al mundo de la delincuencia no resuelven el problema.

La educación es para formar al individuo en convivencia y no para mercantilizar el aprendizaje.

Censuramos que el Ministerio de Educación no haya mediado en este asunto, lo que demuestra que sigue reinando la indiferencia en torno a los problemas juveniles.

“Educa al niño y no castigarás al hombre”, este lema deja claro el papel que deben jugar las instituciones en la lucha por el rescate de la juventud.

Se hace urgente conocer los problemas que enfrentan los menores botados del colegio en sus barrios, en sus hogares, tomando en cuenta los esfuerzos de sus padres para darle mejor formación.

Parece ser que quienes provienen de estratos humildes se ven sometidos por un arcaico sistema que los condena a la marginación.

Nuestra juventud parece haber perdido los valores, pero debemos reconocer que no tienen ningún ejemplo al cual seguir.

A los jóvenes expulsados debe orientárseles a través de algún programa para que puedan funcionar en sociedad; sin embargo, es más fácil salir del problema con métodos medievales.