Justicia y caso Cemis
Un tecnicismo legal sirvió como salvavidas al exmandatario MartÃn Torrijos para no enfrentar el proceso por corrupción por la aprobación del contrato del Centro Multimodal, Industrial y de Servicios (Cemis).
La omisión de una petición para levantarle el fuero como miembro del Parlacen, fue la excusa perfecta para la Corte Suprema de Justicia, para anular y archivar el caso contra Torrijos.
Cerrar el caso tomó 12 años y medio. No pretendemos culpar o eximir al expresidente, porque eso es tarea de los tribunales, pero lo cuestionable es que uno de los peores casos de corrupción legislativa de los últimos años quede en nada y demore tanto tiempo en adoptar una decisión.
Aparte de eso llama la atención que expertos magistrados fallen en una diligencia fundamental como cumplir el requisito previo de solicitar el levantamiento del fuero electoral con que contaba Torrijos para poder iniciar la investigación.
Llama la atención además que la mayorÃa de los magistrados que adoptaron la decisión eran suplentes y no los titulares que o estaban impedidos o permanecÃan fuera del paÃs al momento de adoptarse la decisión.
Lo cierto es que el Organo Judicial debe tener carácter e independencia al momento de adoptar una decisión y no fallar conforme a los intereses del momento o paralizar los casos por años en algún despacho, con el fin de esperar una mejor oportunidad para una sentencia a favor o en contra conforme al momento polÃtico que viva el paÃs. ¡Eso no es justicia!
