Opinión - 10/5/16 - 12:00 AM

Miedo a la verdad

Por: Yadira Roquebert Periodista -

Hoy reflexiono sobre el miedo o temor que lleva a una persona a no querer conocer la verdad; una reacción propia del hombre o mujer, que se hace necesario superar para enfrentar con valentía situaciones que pueden llegar hasta salvarle la vida. A muchos el temor a la verdad, desgraciadamente, los lleva a caer y se hunden; otros que la enfrentan, emergen y avanzan exitosamente, pero para ello es necesario actuar decididamente con la cabeza, el corazón y las manos, a fin de vivir, crecer y madurar.

Ante hechos que ponen en peligro el estatus social y la salud, principalmente, me atrevería a sugerir poner en práctica los verbos: saber, conocer, observar, ver, leer, sentir, notar, meditar y actuar para alcanzar en definitiva, vivir el libro de la vida con sanidad, intensidad y plenitud.

Para aquellos que hoy se encuentran impotentes o desesperados por calumnias, difamaciones, o porque su salud está en peligro y se niegan a aceptarlo, es necesario buscar en la verdad, la paz personal y espiritual, así como su tranquilidad y libertad. Recuerden que es Dios quien a través de las Escrituras nos dice que “la verdad nos hará libre”, y es ella precisamente la que proporciona sostén y fortaleza ante situaciones que acechan. Quien camina y vive para la verdad no debe preocuparse, aunque el costo que se pague muchas veces es grande.

Para los que vivimos en mi Panamá, el país de las oportunidades, debemos tener siempre en cuenta que en ocasiones la verdad que necesitamos no llega en nuestro momento, sino en el tiempo perfecto de Dios, aquel que el Señor entiende que nos favorecerá más. Él sabe cuál es el momento adecuado y qué se necesita para forjar el carácter para el siguiente paso, o sea, nos prepara; por lo pronto se debe mantener la fe, con la certeza de seguir luchando.

Ante la presencia de la ansiedad y la angustia que te llevan a sentir temor o miedo a la verdad, no permitas que tu fuerza espiritual se vea derrotada, enfrenta con valentía de gran guerrero los hechos que te rodean, y permite que la fe sea vida en tu interior. Nunca temas a saber la verdad, pues es lo que brinda luz, negarte a conocerla te lleva a la oscuridad y a la debilidad, y al final terminarás vencido.