¿Qué significa estar bien?
Dice mucho de la sociedad actual en el primer mundo occidental y parte del “mundo en desarrollo”, en la que cuidar el cuerpo es un culto y en la que, aunque te sientas bien y no estés enfermo, parece que no estás sano si no haces ejercicio o comes como indican las autoridades.
Si pudiéramos hacer la misma búsqueda en algún siglo pasado, es muy posible que las imágenes fueran algo distintas.
Las nociones de bienestar y enfermedad cambian con el tiempo, así como con la geografía y la cultura, además de la influencia de los sistemas de salud, las creencias religiosas y los valores culturales.
Los cambios en los conceptos a veces son rápidos: varios de los niños a los que nuestros abuelos calificaban de "traviesos" o "necios", hoy en día tienen trastorno de déficit de atención o hiperactividad.
Lo mismo ocurre con las enfermedades físicas, aunque a veces toma más tiempo.
Los célebres diarios del británico Samuel Pepys, tan detallados que pintan un retrato íntimo de la sociedad en la que vivía en el siglo XVII, relatan cómo sentía dolores constantemente, pues sufría de cálculos en la vejiga y el riñón, además de otras dolencias.
No obstante, rara vez iba al doctor. Sus males eran algo con lo que tenía que aprender a vivir, no algo que debía ser curado.
Estar "bien" en ese entonces significaba ser capaz de seguir con el trabajo y otras actividades diarias.
Como señala el Museo de Ciencia de Londres en su exploración de la historia de la medicina, en el pasado la presencia de dolor físico, así fuera continuo y severo, a menudo era sencillamente parte de la realidad cotidiana.
