Opinión - 10/5/16 - 12:00 AM

Que tal si te digo que hoy rompo mi silencio

Por: Por: Guillermo Ferrufino Exministro de Desarrollo Social -

Empiezo este escrito reconociendo que cometí un error al no enfrentar de manera pública e inmediata las acusaciones temerarias en contra mía.

Aclaro, sin embargo, que mi silencio no ha sido por aceptación de culpas ni por vergüenza a dar la cara y  las explicaciones a mi pueblo.   No es excusa, confié que el sistema de justicia buscaría conocer la verdad  y que esa verdad hablaría por mí y limpiaría mi reputación y la de mi familia.

Reconozco que también cedí frente a la amenaza y a la intimidación con que sometieron a mi esposa, familiares y amistades, que han sido igualmente víctimas. Me equivoqué al callar, pensando que así los protegía de una absurda y arbitraria persecución; hoy todos estamos pagando el precio de ese error.

A mis abogados, todos de amplia y reconocida experiencia, les digo que sigo confiando en su capacidad profesional, pero que ya no puedo seguir confiando en un sistema que no garantiza ni respeta el debido proceso, que se ha negado a aceptar las pruebas que hemos aportado y que demuestran la inocencia de mi familia y la de mis amigos que han sufrido también esta injusta persecución.

Rompo mi silencio a partir de hoy para que se conozca la verdad que se quiere ocultar sobre mis procesos.

Hablaré también sobre los problemas que afectan al pueblo panameño, especialmente a los más necesitados, esos por los cuales trabajé fuera y dentro del gobierno.

Sé que me van a perseguir políticamente por negarme a traicionar a mi partido y a mi gobierno.

Pasados más de 400 días de este injusto y arbitrario encierro, empiezo recordándoles, que desde finales del año 2014 se inició en mi contra y de mi familia y de mis amigos, un despiadado ataque, que comenzó con una campaña en redes sociales y que luego se trasladó a diversos medios de comunicación.

Pronto quedaría claro que las campañas mediáticas solo eran la antesala de una bien programada persecución política disfrazada de procesos judiciales.

  Las palabras de quien sería el nuevo contralor general de la República, FEDERICO HUMBERT ARIAS, no dejaban lugar a dudas de lo que me tenían preparado.

Antes de tomar posesión del cargo,  Humbert ya advertía en los medios televisados: “LE PIDO A LA CONTRALORA QUE NO CIERRE LA AUDITORÍA DE FERRUFINO.  ESA LA QUIERO CERRAR YO”,  Evidenciando la malvada intención de perseguirme.   Tanto fue así,  que ordenó el cierre ABSOLUTO de todo lo actuado hasta ese momento por la Contraloría, para iniciarlo desde CERO (tal como también lo aseguró en un medio televisivo).

  Ya para entonces, anunciaba la creación de la Diaf (Departamento de “investigación” y auditorías forenses),  para realizar las investigaciones y auditorías forenses de manera  científica,  cosa que dista mucho de los informes contables inexactos que sirvieron de columna vertebral para abrir DE OFICIO, cuatro expedientes en mi contra, e incluso,  la aberración de un doble juzgamiento, tal como lo han demostrado los abogados de mi defensa en las dos audiencias preliminares a que he asistido.

El informe de auditoría “FORENSE” es tan malvado, que aseguró que un bien inmueble de un familiar me pertenecía, ya que fue comprobado por un escrito del diario LA PRENSA, lo que demuestra que las investigaciones de la Diaf eran seguidas y ejecutadas  por un medio escrito.  ¡QUÉ BARBARIDAD !!!

De igual manera se presentaron un cúmulo de pruebas en los dos expedientes en mención, las cuales aportan importantes elementos probatorios de mi inocencia, sin embargo,  el Ministerio Público no valoró ninguna de ellas y los jueces de las causas los negaron con tecnicismos  legales adjudicados al Art. 701 del Código Judicial.

Fui el primer exministro que metieron preso, y desde entonces he visto entrar a una decena de personas con expedientes en el Ministerio Público, y así mismo los vi salir con el beneficio de cambio de medida cautelar o fianzas de excarcelación, me alegra que empiece hacerse justicia en sus caso; sin embargo, que pareciera que la venganza política contempla un castigo especialmente injusto para mí. 

Siempre he pensado que el tiempo se encarga de poner las cosas en su lugar.  A pesar de que ha sido muy duro el tiempo que llevo en este encierro, también es verdad que el tiempo me dará la razón, porque me favorece la verdad.

Mi defensa ha entregado TODOS los elementos probatorios de mi patrimonio familiar y de la procedencia de todas y cada una de mis propiedades, las cuales han ignorado por completo y así han negado una y otra vez todo intento de lograr un cambio de medida cautelar a una menos severa, ASUMIENDO y EXIGIENDO que se me investigue, pero respetando las leyes y las normas consagradas en nuestra Constitución.

Finalmente, aprovecho este primer pronunciamiento al país para agradecer los miles de mensajes de apoyo y cariño, de aquellos que mantuvieron su confianza en mí, que me han enviado a través de mi esposa, familiares y amigos, cuando vienen a visitarme para mitigar mis angustias desde este claustro de odio y venganza política que nunca provoqué.

Gracias desde el fondo de mi corazón a todos aquellos que nunca han dudado de mi inocencia,  pero mi agradecimiento no excluye a aquellos que se sintieron defraudados por las tantas mentiras que han visto y escuchado en los medios y en las redes sociales, porque ya no callaré más.  Voy a decir y demostrar mi verdad, para devolverles la confianza que siempre han sentido por mí, desde el primer día.

A los enemigos gratuitos que intentan destruirme a mí, a mi familia, a mis amigos y a mi partido, QUE TAL SI LES DIGO QUE HOY ROMPO MI SILENCIO.